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Perú: ciudades coloniales

Perú: ciudades coloniales

Cuando uno piensa en Perú, imagina ruinas mayas, alpacas correteando por las montañas y cenas con ceviche frente al Océano Pacífico. No hay duda de que el lugar más famoso del país es Machu Picchu y ese enclave motiva a más de un viajero a coger su maleta para llegar a Perú.

Lo que no todo el mundo sabe es que en Perú también se pueden visitar algunas de las ciudades coloniales más bonitas de Sudamérica. Arequipa, Trujillo o Cusco son, sin duda, lugares a tener en cuenta cuando se organiza un viaje al país de los Incas.

Arequipa

Conocida como la ciudad blanca, esta urbe colonial, a los pies del volcán Misti, enamora al viajero por su ambiente relajado, sus casas palacio y sus monasterios, entre los que se cuentan algunos de los más impresionantes del Perú.

La visita a Arequipa, sin duda, pasará por la Plaza de Armas, en uno de cuyos laterales se encuentra la enorme Catedral con sus dos torres. Y es desde la plaza desde donde uno partirá para descubrir los Claustros de la Compañía, los palacios convertidos en museos, bancos y hoteles, pero sobre todo para llegar al Monasterio de Santa Catalina, un espacio que, en sí mismo, ya es una ciudad.

Imagen de Arequipa, en Perú.

Su interior es un mosaico de blancos, azules y naranjas, las flores adornan sus claustros y las antiguas celdas muestran cómo fue la vida de aquellas monjas de buena familia que ingresaban en el monasterio con su propia criada y vivir en calles que recuerdan el origen colonial de la ciudad con sus nombres: Sevilla, Málaga o Córdoba.

Cusco

En la que antaño fuera capital de los Incas dicen, según la tradición, que se encuentra “el ombligo del mundo”. Verdad o leyenda, lo que no se puede negar es que Cusco es una de las ciudades más bellas e impresionantes de Perú. En ella destaca, sin duda, su gran Plaza de Armas, rodeada de soportales y presidida por la Catedral de la ciudad. En otro de los laterales le hace sombra la impresionantes Iglesia de la Compañía, mientras la estatua dorada del último Inca preside la plaza.

Imagen de Cusco, en Perú.

Pero el encanto de la ciudad no acaba en este lugar. Basta caminar por las calles que salen de la plaza para descubrir iglesias, plazas y preciosos palacios que encierran claustros de piedra, muchos de los cuales han sido convertidos en elegantes hoteles. No hay que olvidar dar un paseo por el barrio de San Blas, donde viven muchos artesanos tras esas puertas y ventanas pintadas de intenso azul. Y si se quiere probar algo típico de Cusco, hay que atreverse a comer anticuchos en cualquier puesto de los que cada noche ocupan las calles: corazones abiertos y hechos en brasas. Mucho más apetitoso de lo que parece.

Trujillo

Como no podía ser de otro modo, también en Trujillo hay que descubrir su inmensa Plaza de Armas, que es un reflejo claro de la historia de la ciudad y de su pasado colonial. En el perímetro de la plaza se encuentran la Catedral, el edificio de la municipalidad, del gobierno y los palacios con balcones de madera y paredes pintadas de colores.

Las calles que parten de la Plaza crean una cuadrícula por la que pasear en busca de iglesias, conventos y palacios. Además, hay que tener en cuenta que dentro de su área metropolitana se pueden conocer dos importantes zonas arqueológicas: Chan Chan, ciudad de adobe declarada Patrimonio de la Humanidad, y las Huacas del Sol y la Luna.

Lima

Todo viaje por Perú seguramente comience o acabe en la capital del país. Se trata de una gran ciudad que, sin embargo, conserva parte de su pasado colonial alrededor, cómo no, de su Plaza de Armas.

Imagen de Lima, en Perú.

Es esta popular plaza, donde se pueden visitar la Catedral y el Palacio Arzobispal, y acudir frente al Palacio Presidencial al vistoso cambio de guardia que se desarrolla al ritmo del himno del país, El cóndor pasa. Muy cerca, casonas coloniales de vistosos colores invitan al viajero a ver sus patios y en algún caso, incluso sus estancias. Junto a ellas, iglesias y conventos muestran recuerdos de dos santos limeños: San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima.

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© Imágenes: Kevin Dooley y Cristina Monsalvo.

Cristina Monsalvo López

Desde muy joven descubrí que mi pasión era viajar organizando mis propios viajes (y los de aquellos que me pedían ayuda). Como además me encanta hablar de ello, hace un tiempo empecé a contar mis historias en el blog "Kris por el mundo", donde también comparto mis fotografías. Mi continente preferido y al que siempre quiero regresar es Asia.

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