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Vang Vieng, Laos, más allá del tubing

Vang Vieng, Laos, más allá del tubing

Luang Prabang, Vang Vieng y Vientiane son los tres destinos que nunca pueden faltar en una ruta por Laos. En esta ocasión nos centraremos en Vang Vieng, un aclamado lugar entre mochileros que buscan alternar la tranquilidad y armonía de los paisajes laosianos con un día de fiesta y tubing. Pero hay mucho más en Vang Vieng y hoy te lo vamos a descubrir. A continuación, parajes de película entre montañas de kárst y campos de arroz, trekking, aldeas y cuevas: Vang Vieng, más allá del tubing.

Antes de nada, ¿qué es el tubing? El tubing consiste en lanzarse al río, en el caso de Vang Vieng al Mekong, con una cámara de neumático a modo de flotador, dejándose llevar por la corriente durante cuatro o cinco horas. Durante el descenso hay bares en la orilla del río donde beber, escuchar música y, tras el descanso, seguir bajando por el río hasta la siguiente parada. No debería suceder nada, pero la combinación río, fiesta y alcohol no es la más apropiada, por lo que cada año mueren turistas ahogados.

Imagen del tubing en Van Vieng,Por desgracia, la fama de sitio de fiesta y borrachera es difícil de borrar, pero para quienes, con y sin tubing, quieran conocer más de Vang Vieng, aquí dejamos las siguientes propuestas.

Todo el núcleo urbano de Vang Vieng, con gran oferta de restaurantes y hoteles, queda concentrado en el lado del río donde llega la carretera desde Vientiane o Luang Prabang. En cambio, la naturaleza más espectacular de Vang Vieng está al otro lado del puente, una zona mucho más tranquila, donde también hay algunos alojamientos.

Campos de arroz, kárst, trekking, cuevas y ríos

Esta región de Vang Vieng es una llanura de cultivos de arroz, con altas montañas de kárst salpicadas en un paisaje inigualable. Hay una ruta circular por un carril no asfaltado que se puede recorrer en bicicleta o en taxi o tuctuc y otros caminos que llevan a cuevas, ríos y remansos de agua perfectos para darse un baño.

  • A siete kilómetros está la cueva Phoukam. Para acceder se suben 200 metros hasta la entrada y, una vez dentro, te sorprende el tamaño de la cavidad principal, iluminada por una entrada de luz en la parte superior y con una estatua de Buda tumbado en el centro. Se puede continuar por otros pasillos más angostos unos 100 metros más, pero se hace necesaria una linterna. Al salir hay una zona del río habilitada para el baño, que apetece después del ejercicio físico. Esta cueva es la más accesible y fácil para visitar.

Cueva Phoukam, Vang Vieng

  • Hay otras cuevas en la zona, pero no son tan interesantes como la Phoukam y son mucho más complicadas, incluso peligrosas, por sus estrecheces y suelo resbaladizo. Si te decides por ver otras cuevas además de la Phoukam, es recomendable calzado apropiado y linterna.
  • La cueva Than Phou Thong es muy estrecha y difícil de recorrer, y no merece la pena, salvo que se quiera sentir claustrofobia por un rato. Sin embargo, antes de la subida hacia la cueva hay una zona muy agradable para bañarse en un río.

Imagen de un río en Vang Vieng

  • El carril principal atraviesa varias aldeas donde no llegan muchos extranjeros, así que son perfectas para observar el día a día de la gente local.
  • Una de las aldeas es Ban Phone Ngeun desde donde sale un sendero hasta el mirador en la cima de una de las montañas, el Ngeun Peak. Desde arriba el paisaje es impresionante: llanura, montañas, aldeas y riachuelos. Es todavía más bonito al atardecer, cuando el sol se está poniendo.

Si te decides por recorrer la zona en bicicleta, ten en cuenta que las temperaturas son muy altas a mediodía, así que intenta madrugar. Ten también presente que la temporada de lluvias en Laos es de mayo a octubre y la seca de noviembre a abril.

Por último, te recordamos que la moneda oficial es el kip laosiano, pero podrás pagar sin problemas con el bath tailandés y el dólar americano, monedas ambas que podrás llevar cambiadas de antemano gracias a Global Exchange.

Imágenes: Mar Serrano y Meg and Rahul

Mar Serrano Jiménez

Economista y blogger profesional. Trabajé en una oficina hasta que dejé todo aparcado para cumplir mi sueño: recorrer el mundo y disfrutar de cada minuto de mi vida. Colaboro con Global Exchange y comparto mi viaje en hiworld.es

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