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Dinosaurios y submarinos en el Valle de la Luna, Argentina

Dinosaurios y submarinos en el Valle de la Luna, Argentina

Argentina es un país que no deja de sorprender al viajero que busca bellezas naturales. Cataratas de Iguazú, los imponentes bloques de hielo del Parque Nacional de los Glaciares, Bariloche y sus lagos, Península de Valdés y los Andes son solo algunos de sus atractivos más famosos. Pero existen otras perlas menos visitadas, y una de ellas es el Valle de la Luna, también conocido como Parque Provincial de Ischigualasto, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

El Valle de la Luna fue llamado así por su paisaje, accidentado, rocoso y árido, como la superficie del satélite terrestre. Se trata de un paraíso para geólogos, paleontólogos y arqueólogos ya que las formaciones rocosas que aquí se encuentran se crearon hace millones de años y se han encontrado restos de grandes dinosaurios.

Cómo llegar al Valle de la Luna

El Parque Provincial de Ischigualasto se encuentra en la zona noroeste de Argentina, en la provincia de San Juan. Una vez has entrado a Argentina por Buenos Aires, puedes tomar un vuelo doméstico – o un autobús si eres paciente y te gusta viajar a ras de suelo – hasta la ciudad de San Juan. Desde aquí, aún tendrás que recorrer unos 280 km para llegar al parque. Aunque puedes organizar tu visita en cualquiera de las agencias turísticas de San Juan, lo cierto es que la ciudad no es nada atractiva y acertarás si decides alojarte en alguno de los hoteles y hostales del minúsculo pueblo de San Agustín del Valle Fértil, a tan solo 80 kilómetros del parque.

El ambiente en San Agustín es muy local y en sus cuatro calles se respira tranquilidad y naturaleza. En los hostales del lugar siempre encontraréis algún guía dispuesto a enseñaros el Valle de la Luna, principal activo turístico de la zona. Además, lo harán por un precio sensiblemente inferior a los que os ofrecerán en los tours que parten desde San Juan.

Desde San Agustín, te llevarán en coche o furgoneta hasta el parque, realizando la visita con el mismo vehículo. También puedes acceder a él con tu propio coche (o bicicleta), aunque es obligatorio que te acompañe un guía.

Explorando el Valle de la Luna

Si uno de los modernos drones que ahora existen grabara desde las alturas tu visita a Ischigualasto, daría la sensación de que un coche solitario se ha internado en una zona devastada tras una guerra nuclear. Un argumento muy peliculero, sí, pero es que el Valle de la Luna es un lugar de película.

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Sorprendentemente, este lugar tan especial pasó totalmente desapercibido hasta la década de los 60 del siglo pasado, cuando unos periodistas y científicos comenzaron a hacer investigaciones en sus terrenos.

Restos paleontológicos

En distintos lugares de las casi 280 000 hectáreas del área protegida de Ischigualasto se realizaron excavaciones al encontrar indicios de que en la zona pudieron haber habitado singulares dinosaurios hace cientos de millones de años. Fue así como encontraron los restos de esqueletos de especímenes de Eoraptor y Herrerasaurus, los dinosaurios más antiguos conocidos en todo el mundo, que campaban a sus anchas por estas tierras hace unos 230 millones de años.

Valle de la Luna en San Juan, Argentina.

Si estás interesado en los protagonistas de Jurassic Park, debes visitar el museo paleontológico que hay en Ischigualasto. En él te explicarán el proceso de búsqueda, extracción y reconstrucción de un fósil y podrás observar réplicas de los esqueletos de varios dinosaurios.

Formaciones rocosas y paisajes extraños

Un viento antipático llamado Zonda barre, casi de forma continua, el árido paisaje de Ischigualasto. Zonda y las lluvias han ido esculpiendo las rocas y cerros del parque para crear unas formas realmente curiosas.

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Mientras recorres con el coche la ruta de visita al parque, tu guía te irá indicando rocas a izquierda y derecha. Hay que echarle algo – o bastante – de imaginación para ver enanos, hongos, árboles, esfinges egipcias, tortugas, camellos, e incluso la cabeza de Homer Simpson. El submarino es la formación más famosa e identificable junto con la curiosa cancha de «bochas». En una planicie verás un gran número de piedras de distintos tamaños, todas perfectamente redondas. Es un auténtico misterio para los geólogos. Nadie sabe cómo se formaron estas «bochas» hace millones de años.

Imagen de las bochas en el Valle de la Luna, en San Juan, Argentina.

Los colores del paisaje pueden llegar a deprimir. Distintas tonalidades de gris y marrón cubren el valle, alegrando la vista cuando aparece un cerro rojo en la lejanía, rompiendo la tónica lúgubre del paisaje. Es el caso del Cerro Morado, antigua chimenea de un volcán inactivo y desde cuya cima obtendrás una de las mejores vistas del parque. Si tienes algo de tiempo, sube hasta ella.

Una excursión diferente a las que se suelen hacer en el Valle de la Luna es la nocturna. Se suele programar cuando coincide con el estado de luna llena. Aprovecha para separarte de tu grupo en la fría noche y deambula por el camino alumbrado por la luz mortecina de nuestro satélite. Hará frío y sentirás una soledad y pequeñez como en pocos otros sitios. Pero merece la pena. Es un momento mágico.

Sin duda, se trata de uno de los lugares que no debes perderte en tu viaje por Argentina.

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Nota final: Todas las actividades, transportes y tours deben ser abonados en pesos argentinos, por lo que recuerda cambiar tu moneda por esta con Global Exchange.

David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

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