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Excursión de un día por el lago Lemán, desde Ginebra

Excursión de un día por el lago Lemán, desde Ginebra

El lago Lemán, también conocido como lago de Ginebra, es uno de los muchos que se localizan en Suiza y uno de los más accesibles, por encontrarse en sus orillas la ciudad de Ginebra, que no solo es una de las más importantes del país, sino que suele ser también una de las puertas de entrada habitual al país helvético, por vía aérea.

Viñedos, castillos medievales, baños termales, poblaciones con encanto… los atractivos del lago Lemán son variados. Sin embargo, en esta ocasión os hablaremos de una excursión de un día que os llevará a recorrer la orilla norte del lago, a fin de conocer tres enclaves de enorme interés: Lausana, Montreux y el Castillo de Chillón.

Lausana, sede del Comité Olímpico Internacional

Unos 65 kilómetros y menos de una hora de coche separan Ginebra de Lausana, capital del cantón de Vaud y cuarta ciudad en población del país.

Lausana es conocida por ser la sede del Comité Olímpico Internacional. Y, de hecho, uno de sus mayores atractivos es, precisamente, el Museo Olímpico.

Antes, sin embargo, merece la pena echar un vistazo por el centro histórico de la ciudad, con mucho más interés del que se podría suponer. No os perdáis la Catedral de Lausana, cuya construcción se remonta al siglo XII. La visita al templo es gratuita y, además, se ofrecen tours, también sin coste.

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Interesante es, igualmente, darse un rodeo por el mercado callejero que se instala los fines de semana en la ciudad vieja. Los productos de la tierra son los protagonistas, así como los quesos, exquisitos siempre en Suiza.

Los amantes del arte harán bien en acercarse hasta el Museo Hermitage (el precio de la entrada es de 19 francos suizos, unos 16 euros), que alberga obras de Magritte, Renoir o Degás, entre otros maestros universales de la pintura. Sin embargo, los forofos del deporte no querrán perderse el Museo Olímpico de Lausana (18 francos suizos, unos 15,5 euros como entrada) un auténtico baño de nostalgia donde no solo se habla del movimiento olímpico. Aquí se resguardan todas y cada una de las antorcha que se han utilizado en las distintas olimpiadas o muchas prendas y objetos que fueron utilizados por algunos de los deportistas olímpico más ilustres. Tampoco puede faltar la eterna llama olímpica, que preside el museo.

Montreux, capital del jazz

Tomamos nuevamente el coche para acercarnos hasta la bonita ciudad de Montreux. Si la visitáis durante el Festival Anual de Jazz, que tiene lugar cada mes de julio, podréis disfrutar del evento. Sin embargo, el ambiente, decimonónico y moderno a la vez, merece de una visita, sea cual sea la época del año en que se recorra el lago Lemán.

No es extraño que personajes como Freddie Mercury o Charles Chaplin encontraran aquí un lugar donde inspirarse para sus creaciones. El paseo ribereño, con sus múltiples casas reducto de la Belle Époque, harán las delicias del visitante. Las flores de múltiples especies son las protagonista en este paseo tan fotogénico. Si os llega el presupuesto, un muy buen lugar para hospedarse es el lujoso Fairmont Le Montreux Palace. Los mitómanos no dudarán en fotografiarse junto a la escultura de Freddie Mercury, el mítico líder de Queen, en Quay Rouvenaz 2.

Montreux es también un buen lugar para recuperar energías antes de buscar nuestro último destino. En Davinda Lounge Montreux (Avenue Chillon, 52) podréis disfrutar de comida internacional, a precios moderados. Sin embargo, si vuestro presupuesto es holgado, el elegante Montreux Jazz Cafe (a partir de 40 francos suizos, unos 34,5 euros, para los platos principales) debería ser de visita obligada.

El Castillo de Chillon, el más bello de Suiza

El Castillo de Chillon cerrará nuestra jornada por la orilla norte del lago Lemán. Desde luego, es uno de los lugares que hay que ver en Suiza de forma imperativa. Su estampa a orillas del lago es una auténtica delicia para esta fortaleza que fue, durante cuatro siglos, la residencia de los Condes de Saboya. Se trata de un precioso ejemplo de castillo gótico, alzado a partir del siglo X, del que se pueden conocer un buen número de sus viejas estancias con distintas salas y dormitorios que conservan la decoración original.

La entrada tiene un precio de 12.50 francos suizos (unos 11 euros). Las abovedadas salas de sus sótanos recuerdan a las de las catedrales góticas. Sin embargo, la capilla, con sus fabulosas pinturas murales del siglo XIV, o la Habitación de Pedro II están entre nuestras estancias preferidas.

Tras recorrer este lugar plagado de historia y de leyendas en momento de regresar a Ginebra. Un regreso entre centenarios viñedos que se encaraman por las suaves colinas de Lavaux, en un bellísimo paisaje cuya importancia ha sido reconocida por la mismísima Unesco incluyéndolo en la lista del Patrimonio Mundial. En poco más de hora y media habremos regresado a Ginebra.

Imágenes: Jordi MartínezBurlyfe y Shannyu.

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Jordi Martínez

Aunque mi trabajo es ser médico, comparto esta vocación con la de viajar. He tenido la suerte de conocer más de 80 países alrededor del mundo, la mayoría acompañado de mi familia. Conocer el mundo donde vivimos es la mejor inversión que podemos hacer. En milviatges.com os comparto mis experiencias viajeras.

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