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El «trekking» de la Ruta Licia en Turquía

El «trekking» de la Ruta Licia en Turquía

Descubrí la Ruta Licia por pura casualidad. Tenía un viaje de trabajo a Estambul (mi ciudad preferida en Europa) y decidí alargar mi estancia en Turquía. Para buscar plan para esos días extra recurrí, cómo no, a internet y fue así como di con un artículo en The Times donde hacían un listado de las diez mejores rutas de senderismo del mundo. En ese ranking aparecía la Ruta Licia.

Tenía ganas de perderme en alguna aventura que implicara tienda de campaña, senderismo, soledad, costa y montaña. Encontré el reto perfecto.

Qué es la Ruta Licia

En 1999, la inglesa Kate Clow se dedicó a señalizar una gran ruta senderista que recorría 500 km de las provincias de Mugla y Antalya (región de Anatolia). El camino discurría por la península de Teke, una región conocida por los historiadores como Licia.

La civilización licia se desarrolló durante el primer milenio antes de Cristo. Su posición geográfica convirtió a los licios en grandes marineros y mercaderes que tuvieron que aprender el arte de la guerra para defenderse de los continuos ataques de sus poderosos vecinos. Fueron conquistados por los persas, Alejandro Magno, romanos y turcos, pero eso no les impidió desarrollar una cultura, idioma y cultos propios.

La ruta marcada por Clow parte oficialmente de Ölüdeniz (aunque hay senderos señalizados algo antes, desde la cercana Fethiye) y recorre las poblaciones de Patara, Kalkan, Kas y Olympos, antes de desembocar en la ciudad de Antalya. Montañas de difíciles pendientes, ruinas, tumbas, bosques, acantilados, lagunas, aldeas y playas solitarias son los atractivos que vas a encontrar en este recorrido donde el nivel de dificultad promedio es medio-alto.

Indicación de la ruta Licia

Cómo llegar

Desde Estambul, salen vuelos diarios a muy buen precio con la compañía Pegasus a Dalaman (muy cercana a Fethiye) o a Antalya. A veces esta opción resulta más barata que la del autobús, aunque hay compañías de autocar como Metro que tiene una línea regular entre la capital turca y Fethiye. El trayecto en autobús puede llevar entre 12 y 14 horas, pero suelen ser servicios nocturnos en vehículos muy cómodos que harán que ni te des cuenta del viaje.

Qué llevar

Como en todas las grandes rutas senderistas, lo mejor es no llevar demasiado peso en la mochila. Yo llevé una linterna, chubasquero, tienda de campaña, saco de dormir, un par de camisetas y pantalones de trekking, fruta, agua, chocolatinas, barritas de cereales y algún alimento más.

No está de más llevarse algunos aparatos de orientación o un móvil cuya batería no te vaya a dejar tirado en el peor momento posible. La ruta fue señalizada, pero hay lugares en los que no es fácil encontrar las marcas. Además, uno de sus mayores alicientes -el hecho de que no sea nada transitada- se convierte aquí en un arma de doble filo porque si te pierdes, no encontrarás a nadie a quien preguntar.

Mi experiencia en la Ruta Licia

Fethiye

Ataviado con lo justo, pero con mucha ilusión, tomé mi vuelo de Estambul a Dalaman. Al llegar al minúsculo aeropuerto, embarqué en un minibús que me dejaría en el centro de la villa pesquera y vacacional de Fethiye.

Imagen de Fethiye

La pequeña Fethiye se ha convertido en un lugar muy concurrido en verano pero, siendo finales de octubre, la encontré medio adormecida, bajo un radiante sol que no dejó de acompañarme en mi recorrido.

Pasé un día conociendo Fethiye. Las calles del centro rebosan vida local, mientras que los turistas extranjeros buscan la zona cercana al puerto tanto para alojarse como para hacer vida. Además, hay unas viejas tumbas excavadas en la roca que dominan la ciudad desde una pequeña colina. Merece la pena visitarlas, junto con el museo y el anfiteatro.

De Fethiye a Kayaköy

Al día siguiente, cargué mi mochila y salí en busca de las marcas típicas de la Ruta Licia, una franja roja y otra blanca. Al no ser una ruta transitada, no hay apenas información sobre la misma y los planos que te dan en la oficina de información turística de Fethiye no sirven para nada.

Tras casi una hora buscando las señales a la salida del pueblo, finalmente di con una inglesa que llevaba años viviendo allí y me puso en el buen camino. Los primeros kilómetros de la ruta entre Fethiye y Ölüdeniz discurren por una senda amplia entre árboles cercanos a la carretera.

Recorrí 9 km hasta llegar a la ciudad abandonada de Kayaköy. En las faldas de una pequeña colina aparecen, como fantasmas del pasado, unas solitarias construcciones de cemento gris. Centenares de familias griegas se exiliaron a esta zona en la guerra turco-griega y en la segunda década del siglo XX fueron utilizados como moneda de cambio por prisioneros turcos. La zona floreció económicamente con el asentamiento griego, pero ahora no es más que un conjunto de armazones sin vida.

Imagen de Kayakoy

De Kayaköy a Ölüdeniz

La Ruta Licia trepa entre casas e iglesias desnudas para ascender la colina de Kayaköy y dejar atrás cualquier atisbo de civilización.

Al rodear el promontorio, las vistas te dejan atónito. Los bosques de pinos se asoman a acantilados que mueren en un mar de distintos tonos azules y verdes. Un par de grandes veleros de recreo estaban anclados en uno de los refugios naturales de la costa y envidié a los jóvenes que se bañaban en esas aguas mientras yo sudaba a raudales bajo un sol inclemente. Esa misma noche, podría escuchar, desde el interior de mi tienda de campaña, cómo festejaban y bebían al son de la música electrónica. Conozco pocos lugares tan buenos para hacer una fiesta así.

Quedaban pocas horas de sol de mi primera jornada y decidí seguir avanzando, a pesar de encontrar un par de sitios perfectos para plantar la tienda y amanecer con una estampa envidiable del Mediterráneo.

Llegué hasta la famosa Blue Lagoon de Ölüdeniz, pero al no encontrar ningún lugar adecuado para la acampada libre, regresé a los acantilados y planté casi al borde de uno de ellos. La vista durante el atardecer fue algo inolvidable.

Atardecer en Oludeniz

Sin embargo, la tranquilidad duró poco y al anochecer viví la peor tormenta de mi vida. Los rayos comenzaron a caer a pocos metros de mi tienda y la onda expansiva hacía que las paredes y el techo se abombaran cada pocos segundos. Jamás he vuelto a pasar tanto miedo como el que sentí durante esas dos interminables horas.

Tras la tormenta vi una película en la soledad de la tienda y caí dormido, vencido por el cansancio y el miedo.

Imagen del Blue Lagoon y Oludeniz

La Blue Lagoon y Ölüdeniz

Al amanecer, recogí todo y descendí a la Blue Lagoon, donde me bañé a solas antes de que llegaran los primeros turistas del día. Olvidé todo el miedo de la noche anterior, mientras disfrutaba de ese lugar paradisíaco. Una pequeña franja de arena se encuentra al otro lado de los resorts que ocupan el resto de orillas. Disfrutando de mi baño en ese agua clara, levanté la mirada al cielo y vi descender a varios valientes que se habían lanzado en parapente desde un pico cercano a Öludëniz. Más de 2000 metros de desnivel en un vuelo emocionante.

Playa de Oludeniz

Continué mi camino y llegué a las playas de Ölüdeniz, donde comí algo y salí huyendo. Las aguas de este pueblo-resort son cristalinas y es el lugar perfecto para bañarse, pero la ciudad en sí es un nido de turistas ingleses que hace que aceleres, si lo que buscas es tu reto con la montaña y el sendero.

Más allá de Ölüdeniz

A partir de aquí, las pendientes son bastante más pronunciadas y en continuo ascenso. El esfuerzo merece la pena porque las vistas son siempre sobre la costa.

Pasé mi segunda noche acampado en una de las pocas zonas lisas que encontré en un alto. Restos de una abandonada aldea de pastores me servían como refugio del viento y esta vez no hubo tormenta que cubriera un cielo límpido, donde pude ver las estrellas refulgiendo, lejos de cualquier contaminación lumínica.

ruta-licia3-640

Tan solo había recorrido cerca de 30 km de los 500 que tiene la Ruta Licia y no tenía tiempo para más. Recorreré otros tramos en mis próximas visitas a Turquía.

Si te hemos convencido para hacer esta ruta, recuerda que en Turquía, la moneda es la lira turca. Sigue leyendo, si quieres saber dónde conseguirla.

¿Dónde puedo cambiar dinero para mi viaje?

Con Global Exchange podrás cambiar tu moneda a liras turcas, la moneda en curso en Turquía, en el Aeropuerto de Antalya, en cualquiera de las dos oficinas que tiene en la zona de llegadas. Fuera de este país, Global Exchange te facilita el cambio de moneda en los principales aeropuertos de 21 países. Consulta las del tuyo y viaja con tranquilidad, siempre con la moneda lista para pagar todo lo que necesites.

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David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Hola! Que gran blog, felicitaciones.
    Quiero hacer la ruta de Licia en una semana más. Cuantos días te demoraste en hacerla completa? Por lo general soy rápida y hago unos 30 km aprox tal vez un poco más si no hay mucha altura (entiendo que no hay rutas sobre los 2.500 mmss.
    Gracias.

  2. Hola Bernardita! Yo solo estuve unos 3 días y no la hice entera. El recorrido completo es de unos 500 km y la dificultad es media, con tramos sencillos, pero otros de buenas subidas y bajadas. Nunca técnico, pero sí cansado. No pasarás de los 2.500 nunca. Es una ruta especial. Muy poco conocida y que merece la pena descubrir.

  3. Excelente! Gracias!
    Te cuento que yo llegué a Antalya y en la oficina de Turismo me regalaron un libro de la Ruta y mapa, hasta tiene la altimetría. En realidad muy completo, te doy el dato por si vuelves denuevo a a hacer el resto.
    También haremos un tramo ahora porque hace mucho calor (cerca de 40 grados Celsius!)
    Otro dato bueno es usar Maps.me una app de mapas off line.
    Un abrazo!
    Subiremos fotos pronto a nuestro instagram Dos_locas_por_el_mundo

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