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Natal, playa y tapioca en el nordeste de Brasil

Natal, playa y tapioca en el nordeste de Brasil

La imagen de Brasil del Amazonas y la de Copacabana se difuminan por completo si nos alejamos al nordeste. Hoy viajamos hasta el rincón más oriental del continente americano, hasta el estado que ocupa esa esquina costera, Rio Grande do Norte y sentaremos nuestra base en Natal, una ciudad levantada sobre dunas y encerrada en mata atlántica, donde la playa es la protagonista.

El nordeste brasileño es distinto. Es Brasil, pero una versión más relajada, un ritmo de vida, una cultura y hasta unos paisajes que no corresponden con los estereotipos del gigante sudamericano.

Un poquito de historia natalense.

Imagen de Ribeira, en Brasil.

La capital brasileña donde primero sale el sol, apodada ciudad de las dunas, se extiende a lo largo de una larguísima línea playa blanca, a ambos lados del estuario del río Potengi. Hasta aquí llegó Américo Vespucio liderando la exploración portuguesa en 1501. Corsarios franceses aliados con combatientes indígenas dificultaron la posterior colonización, lograda en 1597 y asegurada un año más tarde con la edificación del Fuerte de los Reyes Magos, hoy la más antigua de Natal.

Fue fundada el día de Navidad de 1599 (de ahí su nombre, Natal, en portugués, Navidad), y luego ocupada dos décadas por holandeses. Quienes viven en Natal todavía hablan de cierta influencia estadounidense, a consecuencia de la base militar americana instalada durante la Segunda Guerra Mundial, por su ubicación privilegiada en el Atlántico.

Visita al centro de Natal

Aunque las playas sean el principal motivo para ir a Natal, en un día (o medio) hay tiempo suficiente para visitar otros lugares. Para comenzar, nos iremos hasta el barrio da Ribeira, imprescindible para sentir la época colonial a través de la arquitectura. La plaza de André de Albuquerque es un buen punto de referencia para visitar:

  • La iglesia matriz de nuestra señora de la Presentación, obra de estilo barroco iniciada tras la fundación de la ciudad.
  • El teatro de Alberto Marañón.
  • Los edificios próximos a la Plaza de Augusto Severo.

Para los que quieran vivir la fiesta y la noche brasileña, en el barrio da Ribeira, la calle de discotecas es rua Chile, un callejón frente al puerto, de casas altas y coloridas.

En el barrio de Petrópolis, el edificio del Centro de Turismo de Natal ahora sirve de centro cultural local, con un interesante mercado de artesanías en su interior, donde antaño hubo un orfanato y una prisión.

Imagen del puente Newton, en Brasil.

Y un poco más al norte, el ya mencionado Fuerte de los Reyes Magos y el gigantesco puente Newton Navarro que conecta el sur con el norte de la ciudad.

En las horas de recorrido por el centro, probablemente encuentres alguna tapiocaria. Son puestos donde venden tapioca, unas tortitas hechas con mandioca típica de Brasil y especialmente del Nordeste. Se pueden rellenar de prácticamente cualquier cosa, aunque en esta región es frecuente comerlas de carne de sol (secada al sol). ¡Hasta los celíacos pueden comer tapioca, son sin gluten!

Imagen del tapioca.

Natal, base para explorar las playas del Nordeste.

Natal es una ciudad de playa, no cabe la menor duda. Sobre estas tierras arenosas nunca se dio el cultivo de caña de azúcar, tan común en todo el país, por lo que, tras la colonia portuguesa, su economía se nutrió de ganadería y sobre todo del petróleo. En el último siglo, sus playas llegaron a oídos de los brasileños y, más recientemente, a turistas de todo el mundo.

Playas urbanas (de sur a norte):

  • Praia de Ponta Negra. Está en el extremo sur de la ciudad, de unos tres kilómetros de longitud. Es el tipo de playa donde se mezclan barcos, surferos, bares, hoteles y turismo local.
  • Ponta Negra queda limitada en este lado de la costa por el morro de Careca, una enorme duna que la resguarda. Sobre la arena crece una pequeña sección de bosque atlántico; el acceso está restringido.
  • Entre Ponta Negra y Petrópolis está el Paque das dunas, una extensa reserva junto a la costa habilitada como parque urbano para pasear por senderos entre dunas y mata atlántica (y montar en dromedario).
  • Areia Preta, Praia dos Artistas y Praia do Meio son las tres últimas playas urbanas de Natal. Es zona de turismo local.

Imagen de Maracajau, en Brasil.

Casi toda la costa de Rio Grande do Norte está ocupada por playas, aquí nos centramos en las más bonitas al norte y sur de Natal, algunas de ellas son los balnearios elegidos por la población local como su lugar de vacaciones:

Playas al norte de Natal:

  • Maracajaú, es un retiro de vacaciones que algunos llaman el caribe brasilero. Sus playas blancas de poco fondo se extienden bajo las dunas. La principal actividad es el esnórquel en los parrachos o piscinas naturales a las que se llega en lancha.
  • Un poco más al norte de Maracajaú está la playa de Rio do fogo, otra localidad costera de pescadores, ahora centrada en el turismo.
  • Genipabu, está muy cerca de Natal. Con una duna similar a Ponta Negra, pero un entorno mucho más natural, no tan urbanizado.

Imagen de Genipabu, en Brasil.

Playas al sur de Natal:

Saliendo del núcleo urbano, por la costa encontramos decenas de playas, algunas aisladas, otras a pie de ciudad. La primera que merece la pena conocer es Pirangi, y no solo por la playa, sino porque allí está el mayor cajueiro del mundo (árbol de los anacardos). Más adelante llegamos hasta Tabatinga, el último pueblo comunicado con por la carretera costera.

Y, para terminar, una pequeña población que cada vez suena más entre viajeros de todo el mundo: Pipa. La peculiaridad de esta zona costera es que tiene varias playas consecutivas, todas diferentes entre sí, pero todas muy buenas. De norte a sur: Ponta do Madeiro, Baía dos golfinhos, Lajao, Praia de Pipa, Praia do amor, Praia da cancela y Praia das minas. De ellas, solo en Pipa hay hoteles y restaurantes, siendo la primera y la última las menos concurridas y todavía más espectaculares.

Información útil de Natal.

A pesar de ser una de las ciudades más seguras del nordeste de Brasil, sigue siendo insegura y hay que tomar precauciones; tanto en las playas como en el centro y, a ser posible, movernos en taxi entre los diferentes lugares turísticos.

Para llegar a Natal lo más recomendable es volar a su aeropuerto internacional, de los más modernos del país. Latam, Gol, Avianca o Azul ofrecen vuelos a las principales ciudades brasileñas. Y otras aerolíneas, como TAP Portugal o Alitalia conectan Natal con Europa. No hay que descartar la opción de viajar en autobús desde Recife o Fortaleza, con cómodos autobuses y precios bajos, aunque se requieren muchas más horas de desplazamiento.

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© Imágenes: Mar Serrano, Mário Monte Filho, Fábio Pinheiro, Biron, Otávio Nogueira, Rosanetur, Marinelson Almeida y Gregory Varinot.

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Juan Ayala

Economista y blogger profesional de viajes. A principios de 2013, decidí romper con la rutina y ahora vivo en un continuo viaje alrededor del mundo. He cambiado mi sitio en la oficina por disfrutar cada día en un lugar diferente. Colaboro con Global Exchange y comparto mi viaje en hiworld.es y unceliacoporelmundo.com.

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