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Qué ver en Myanmar en dos semanas

Qué ver en Myanmar en dos semanas

Myanmar es un país que me conquistó, sobre todo, por el que considero el mejor activo de cualquier destino: su gente.

Es cierto que su cultura y pagodas milenarias, los interminables campos de cultivo, lagos, montañas y bosques ayudan al deleite del viajero, pero ese atributo intangible y humano se eleva sobre todos los demás motivos.

Recorrí el país durante casi tres semanas en las que recibí miles de sonrisas y preguntas inocentes que provenían de gentes, gobernadas por dictadores ruines, que querían conocer el mundo exterior. Tuve charlas sobre su vida, política (aunque mi interlocutor miraba con miedo alrededor, temeroso de que algún agente estuviera espiando) y anhelos. También disfruté de su gran hospitalidad.

Aquí os dejo una pequeña guía del recorrido que podéis hacer por Myanmar en un viaje de similar duración.

¿Cómo llegar?

La mejor forma de entrar en Myanmar es a través de su aeropuerto de Rangún. Os aconsejo buscar billetes baratos a Bangkok o Kuala Lumpur y, desde allí, tomar un vuelo de Air Asia a la antigua capital birmana.

Además, en Bangkok podréis tramitar el visado para Myanmar en 48 horas.

Rangún

A pesar de haber dejado de ser la capital del país por orden de los astrólogos -imaginad la clase de dirigentes que tiene esta pobre gente- Rangún sigue siendo el centro neurálgico de Myanmar.

Imagen de una calle de Rangún.

Durante el día es una explosión de colorido y bullicio. Las calles de la ciudad vieja están plagadas de puestos callejeros en los que se vende casi de todo: frutas, verduras, películas pirata, electrodomésticos, ropa, antigüedades… El mercado New Bogyoke es el lugar donde los cambistas del mercado negro actúan para darte dinero fresco que puedas invertir en los productos que allí se venden: joyas, bisutería, tejidos, pieles y artesanías.

El monumento por excelencia de Rangún es la Shwedagon Pagoda, considerada pieza clave del budismo a nivel mundial. Su inmensa cúpula de oro se divisa desde casi cualquier punto de la ciudad . Su interior, con decenas de salas, está siempre atestado de fieles venidos de todas partes.

Imagen de la schwedagon pagoda

Schwedagon Pagoda

Mandalay

Antigua capital del Imperio Burmés, Mandalay es la ciudad más caótica de Myanmar.

Desde Rangún, tomamos un bus que nos dejó, diez horas más tarde, en el centro de Mandalay. En la urbe apenas queda rastro de la época colonial británica y los edificios han caído en desuso o desaparecido. Sin embargo, el caos y el desorden le confieren alma a una ciudad que me cautivó.

Novicios en Mandalay

La antigua estación de ferrocarril es un cúmulo de vagones convertidos en casas donde la gente compra, vende, cocina, se lava, come -cuando puede- y parece esperar, tirada en el andén, a que pase el tren de una prosperidad que nunca acaba de llegar.

El contrapunto es la riqueza ornamental de la estatua de Buda más venerada en el país: Mahamuni Paya Buddha. La entrada para verla es gratuita y puedes comprar papelinas de oro que los fieles pegan a la estatua a modo de peticiones.

Imagen de un buddha sagrado en Mandalay

Buddha sagrado

Recorrimos la ciudad en unas bicicletas alquiladas, aunque cambiamos a vehículo a motor para recorrer las antiguas capitales imperiales de los alrededores: Inwa, Amarapura y Sagaing. El tour acaba al atardecer en el famoso puente U Bein, hecho en madera de teca y de 1,2 km de longitud.

Bagan

Esta ciudad es una esplendorosa manifestación del miedo y la superstición que la muerte y el más allá provocan al ser humano. Lugar sagrado del Imperio Burmés, también desempeñó un papel crucial en la merma de su poder, al consumir una cantidad ingente de recursos humanos y económicos para la continua expansión de sus miles de templos y pagodas.

Templos en Bagan

A Bagan se puede llegar desde Mandalay por barco, tren o autobús (7 horas de trayecto). Al entrar en la ciudad se debe abonar una tasa de unos 10 USD.

La ciudad se divide en dos: Viejo Bagan y Nuevo Bagan.

El Viejo Bagan es una extensión de campo y carretera donde se levantan más de 4000 templos y pagodas. Algunos de ellos tienen más de 2000 años de antigüedad, momento en que el rey Thamudarit fundó la ciudad.

En el Nuevo Bagan existen algunos templos pero también se hallan las casas de pescadores y demás gente humilde.

La mejor manera de recorrer la ciudad es en bicicleta. Alquilad una y disfrutad de este espectáculo monumental a vuestro ritmo.

Innle Lake

Desde Bagan seguimos camino hacia el norte en un pequeño bus birmano. Tardamos casi 12 horas en recorrer los 300 km que separan las dos localidades. Hay gente que se apea en Kalaw y realiza un trekking de 2-3 días hasta Innle.

Innle es una pequeña población donde sus habitantes viven del turismo que atrae su lago y el duro trabajo en el campo.

Casas en el lago de Innle

La principal actividad a realizar es uno de los tours en el lago. En una alargada barca con motor surcamos las aguas jalonadas de palafitos. Los palafitos son casas de madera ancladas en el lago. Algunos conformaban auténticos pueblos, con sus tiendas de alimentos, escuela e incluso biblioteca. Sus inquilinos se trasladan en pequeñas embarcaciones de apariencia enclenque que desplazan a golpe de remo desde muy temprana edad.

Para los amantes del vino, aquí encontraréis los únicos viñedos del país. Podéis alquilar unas bicicletas y salir a visitarlos disfrutando de la naturaleza del lugar.

Hsipaw

Nuestra última parada en Myanmar, la pequeña y tranquila localidad de Hsipaw, tiene apenas dos calles principales y está rodeada de bosques y colinas.

Imagen de un paisaje en Hsipaw.

Fue nuestro punto de partida de un buen trekking que nos llevó a dormir en una aldea birmana y a disfrutar de la naturaleza en total libertad. Es mejor hacerlo así, sin guía y con un mapa dibujado en un papel medio roto, casi como Los Goonies.

El mapa nos lo dio una buena señora, dueña de la casa destartalada donde nos alojamos, Mrs. Kid. Hay un hostal llamado Mr. Charles, incluido en la guía Lonely Planet, donde se agrupan casi todos los mochileros y ofrecen el mismo trekking, pero con guías. La opción que nos brindó Mrs. Kid fue gratuita y mucho más aventurera.

Gente en Hsipaw

Por último, comentar que aunque la moneda oficial es el kyat, puedes realizar casi todo tipo de pagos con dólares americanos, que podrás cambiar por tu moneda en la página web de Global Exchange.

Si te ha quedado alguna duda sobre el país, descárgate la guía gratuita completa de Myanmar:

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David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

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