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Qué ver en Mozambique, una perla en el sur de África

Qué ver en Mozambique, una perla en el sur de África

Entre los años 2004 y 2011 pasé más de dos años dando vueltas por el mundo con mi mochila a cuestas. En esos viajes pude disfrutar de aventuras en bonitos paisajes mientras recorría países de Europa, Asia, Oceanía y América. Sin embargo, mis vueltas al mundo no estaban completas y mi alma viajera sabía que lo mejor aún estaba por llegar, como ese postre delicioso que dejas para el final de la comida con la idea de que te deje un buen sabor por mucho tiempo.

Y así fue como en 2013 comencé a explorar África, el continente más fascinante de los que he conocido (aún no he pisado la Antártida).

Tras unos días de viaje organizado por Sudáfrica, lo bueno comenzó cuando me quedé totalmente solo y decidí, sin haberlo planeado en absoluto, cruzar la frontera e internarme en el desconocido Mozambique. Nunca pude haber hecho una elección mejor.

Mozambique es un país vivo y caliente, castigado tanto por una colonización parasitaria y destructiva por parte de los portugueses como por una larga y sangrienta guerra civil que dejó el país casi destruido a finales del siglo XX. Sin embargo, su gente, como buenos supervivientes, aman la vida y te contagian su dinamismo y optimismo. Acompaña eso de una exuberante y virgen naturaleza y entenderás por qué me enamoré de este país latino del sur de África.

Aquí te dejo mi itinerario por Mozambique.

El calor de Maputo

Llegué a la capital de Mozambique una calurosa tarde de viernes y pasaría allí el fin de semana. Me encantó.

Imagen de la estación de Maputo

Maputo es una ciudad caótica, como todas las capitales y grandes urbes africanas, pero tiene cierto encanto, posee un par de bonitos fuertes y una antigua estación de ferrocarril y, sobre todo, la gente es genial. Para los que gustan de la vida nocturna (entre los que me incluyo) decirles que Maputo está considerada, y doy fe de que es con razón, como la ciudad con más marcha del sur de África.

Imagen del mercado de Maputo

Vilanculos y el archipiélago de Bazaruto

Desde Maputo tomé un autobús que me llevó a la costa sur de Mozambique.

Vilanculos es un pequeño pueblo pesquero en el que las cosas transcurren a un ritmo lento y apenas hay turismo. Pude alojarme en un hostal, situado literalmente a pie de playa, y disfrutar de ese tipo de vida durante 10 días. Me hice amigo de la gente del pueblo, les compraba el pescado recién sacado del mar y paseaba sin prisas, disfrutando del paisaje y la vida africana.

Imagen de una playa de Vilanculos

También realicé una excursión a un par de islas del archipiélago de Bazaruto. Este lugar es uno de los mejores del mundo para bucear junto a los maravillosos y enormes tiburones ballena. Las hermosas aguas del Índico están llenas de vida y las islas, con dunas, zonas verdes y largas playas desiertas, son de ensueño.

Si quieres puedes alojarte en las islas, aunque hay pocas opciones y son algo caras.

Las montañas de Gurué

Cuando por fin logré sacudirme los bellos cantos de sirena de Vilanculos, convencí a mi nuevo amigo israelí, Ophir, y pusimos rumbo al norte para adentrarnos en el Mozambique más profundo, rural y africano. Aquí, quizá, empezó mi verdadero viaje por África.

Para llegar hasta Gurué primero tuvimos que tomar dos autobuses y un par de chapas (unas furgonetas que se caen a pedazos y recorren todo el país llenas hasta los topes de gente y mercancía) hasta Nampula. Allí nos embarcamos en un viejo tren que tardó una vida en recorrer los verdes campos de Mozambique hasta llegar a su destino.

Ningún turista merodeaba por este pequeño pueblo de calles de arena. Nos alojamos en una pensión muy humilde donde enseñamos al cocinero cómo se hacía una tortilla de patatas y un plato israelí hecho con huevos, salsa de tomate y verduras. Tras un par de días en Gurué, salimos del pueblo hacia las redondeadas montañas cubiertas de verde. Nuestro objetivo era llegar a ascender la cima del monte Namuli, el segundo más alto del país con sus 2419 metros sobre el nivel del mar.

Imagen de Gurue

Durante 3 días y 2 noches recorrimos aldeas y campos de cultivo donde la gente apenas hablaba el portugués sino el macua, una de las muchas lenguas autóctonas de Mozambique. Nuestra llegada a cada pueblo producía el revuelo de los niños, en gran medida, pero también de mayores. Casi ningún blanco viene por estas tierras, y algunos pequeños lloraban al vernos porque quizá nunca se habían encontrado con un hombre blanco. Todos se volcaban con nosotros.

Esta aventura fue la mejor que pasé en Mozambique.

Isla de Mozambique

El primer asentamiento europeo en África lo establecieron los portugueses en Isla de Mozambique.

Imagen de la isla de Mozambique

Regresamos a Nampula en el tren y de allí tomamos una chapa hasta Ilha (como llaman allí a Isla de Mozambique). La antigua capital del país sigue poseyendo el encanto colonial de antaño, pero con una total y manifiesta decadencia. Las antiguas casas, fortalezas, iglesias y palacios permanecen en pie, pero fueron ocupadas tras la huida de los portugueses en 1975 y presentan un gran deterioro.

Visita el Palacio de los Capitanes Generales, la capilla de Nuestra Señora del Baluarte y el imponente fuerte de San Sebastián. Una horda de niños perdidos te seguirá allá donde vayas. Ellos intentarán hablar contigo, y con nosotros lo consiguieron. Hicimos buenos amigos en Ilha.

Imagen de la isla de Mozambique

Salimos de marcha y bailamos en la única discoteca de esta minúscula isla, jugué al fútbol con los chicos del pueblo y me relajé mirando el atardecer desde el patio elevado de nuestra pensión, mientras hablábamos con una de las muchachas más dulces y bonitas que encontré en mis viajes. Agirata era la sobrina de la dueña y no tenía nada que ver con las otras chicas mozambiqueñas de su edad. Con la cabeza bien amueblada, nos sorprendía con sus reflexiones y anhelos de una vida mejor, pero siempre basando sus logros en el esfuerzo y el estudio. Decía que quería casarse conmigo porque era un hombre que sabía cocinar (hice de comer para todos varias veces). Quizá debería haberme planteado en serio su oferta.

Te cases o no, Mozambique te atrapará igualmente. Sin duda, el país que más me ha marcado de todos los visitados en mis viajes.

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David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Hola David,
    Este verano voy a Mozambique sola y me gustaría saber qué tal está el tema de seguridad para una mujer viajando sola. ¿Puedo ir en chapas sin problema?
    Gracias!

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