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Brasilia no es Brasil

Brasilia no es Brasil

Es lógico que lo primero que conozcamos de un país (o escuchemos nombrar) sea su capital. Las capitales son los centros comerciales, políticos y económicos; es donde ocurren todos los grandes cambios radicales y las revoluciones, donde se encuentra la mayoría de la población y gran parte de los movimientos artísticos y culturales. Pero hay algo que caracteriza a, absolutamente, todas las capitales del mundo: nunca representan la verdadera esencia del país.

Ya sea porque los lugareños se mudan al interior buscando tranquilidad e intentando volver a lo conocido o porque las capitales se llenan de extranjeros turistas o expatriados buscando alguna oportunidad laboral, estas suelen ser los lugares más cosmopolitas de cada país y, por ende, la mezcla de culturas es impresionante.

También es común que las personas que organizan un viaje intentando visitar la mayor cantidad de lugares posibles en poco tiempo solo vayan a las capitales. Porque más allá de la falta de esencia, lo que las capitales ofrecen es comodidad y practicidad.

La diferencia entre las capitales y el interior es que las primeras están repletas de museos, eventos artísticos, conmemoraciones y festejos, pero que fueron creados para que los turistas puedan experimentar un poco el país que están visitando. En el interior, podrían vivirlo en carne propia.

Y si bien es verdad que la esencia, la verdadera cultura y las costumbres de un país no suelen mantenerse en las capitales, estas no dejan de ser una parte del mismo y, de cierta forma, también lo representan. Y Brasilia no es la excepción. Brasilia no es Brasil, pero no deja de ser una de las ciudades más importantes y, definitivamente, una pieza clave del rompecabezas que nos ayuda a entender la dinámica del país más grande de Sudamérica.

Te recomendamos pasar, al menos, tres días en esta impactante ciudad. Podrás quedarte los días que creas necesarios, pero Brasilia es una ciudad que fácilmente puedes visitar en un fin de semana (empezando el viernes) y llevarte gran parte de su esencia. Recuerda que se trata de una de las capitales más modernas que puedas visitar. Empezó a construirse en 1956 así que puedes darte una idea de cómo se ve. Y sobre todo, Brasilia se diferencia considerablemente del resto de las grandes ciudades brasileras y por este motivo vale la pena que le des una oportunidad.

Sí, sabemos que probablemente Río de Janeiro o São Paulo llamen más tu atención, pero créenos si te decimos que Brasilia tiene más para mostrarte que simplemente ser el centro económico y político del país.

Lo primero que debemos destacar es su arquitectura. Habiendo sido elegida por la UNESCO como Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por este motivo (¡la única ciudad construida en el siglo XX que ha recibido este reconocimiento!), te imaginarás la de construcciones y edificios que puedes encontrarte allí. Pero ojo, no pienses en una urbe repleta de rascacielos gigantes ultramodernos apretados uno del otro sino, al contrario, imagínate grandes espacios verdes y algún que otro edificio de lo más llamativo situado en el medio.

Qué ver en Brasilia.

La primera recomendación para tu itinerario por Brasilia es darte una vuelta por el Eje Monumental, una gran avenida donde se encuentran gran parte de los edificios gubernamentales más vistosos y los monumentos más importantes de la ciudad. Ten en cuenta que tratándose de una zona gubernamental los negocios escasean así que ve preparado. ¡No vaya a ser que tantos espacios verdes te motiven a relajarte sobre el césped y hacer un pícnic y no tengas con qué! Y otra cosa, es probable que no te alcance un día para recorrer todos los lugares que merecen la pena. Las distancias entre cada punto de interés suelen ser bastante largas para recorrer a pie, pero a la vez, es la forma en la que más abarcarás. Por eso, te sugerimos que le dediques, al menos, dos días a esta zona.

Entre los puntos de interés que puedes encontrar mientras caminas por esta avenida, el primero que vale la pena destacar es la Plaza de los 3 poderes. Este inmenso espacio urbano le debe su nombre a los tres edificios que la rodean, en representación de los tres poderes gubernamentales: el edificio del Congreso Nacional, en representación del poder legislativo, el Palacio del Planalto, poder ejecutivo y el edificio Supremo del Tribunal Federal, en representación del poder judicial.

La vista de los tres edificios es una de las paradas obligatorias ya que vas a poder apreciar la plaza en su totalidad. Del mismo modo, también lo es la visita a cada una de las construcciones, pero ten en cuenta que las distancias a caminar entre cada edificio son enormes y bajo el calor de Brasilia se vuelve una tarea bastante agobiante, así que acuérdate de llevarte agua y protector solar. No queremos que sufras en tu recorrido.

Cuando llegues al Congreso Nacional, creerás que fue construido especialmente para los amantes de la arquitectura y la fotografía. Cada detalle vale la pena y te recomendamos especialmente que veas el atardecer desde allí.

Otro de los puntos claves para visitar en el Eje Monumental es el Memorial JK. Se trata de una parada obligatoria para todos aquellos que deseen conocer por dentro y comprender la esencia de Brasilia. El museo del presidente Juscelino Kubitschek, fundador de Brasilia, está muy bien logrado. Entre fotografías de él, su esposa y pertenencias personales de ambos, podrás acercarte un poco más a la vida de este visionario fundador y tal vez llevarte una imagen más personal.

Junto al Memorial, se encuentra el Museo de los Pueblos Indígenas. No suele ser uno de los puntos más visitados, pero te lo recomendamos firmemente si quieres adentrarte aún más en la historia del país y las diferentes culturas autóctonas.

La Catedral Metropolitana de Brasilia es otro de los imperdibles de este casco histórico. La religión es uno de los referentes más claros del país y se ve remarcado en la construcción de la catedral. Imponente desde donde se la observe, cada uno de los detalles fueron minuciosamente planeados por el arquitecto a cargo, nada menos que Oscar Niemeyer (quien estuviera a cargo de varios de los edificios más importantes de Brasilia).

Niemeyer se aseguró de dejar claro que la religión es una parte fundamental de la historia del país construyendo una de las catedrales más hermosas y significativas, tanto por fuera (la parte superior representa dos manos alzándose al cielo) como por dentro (vidrieras de colores en distintos tonos de azul). Los detalles son imperdibles.

Junto a la catedral también se encuentra el Museo Nacional y la Biblioteca Nacional, otras dos paradas que valen la pena.

Y siguiendo por el Eje Monumental, otro atractivo imperdible es la Torre de las Telecomunicaciones de Brasilia. Esta torre es el segundo edificio más alto de Brasilia y tiene, obviamente, una de las mejores vistas desde lo alto. ¡Y hablo de una vista de 360°! Que la altura no te dé miedo y atrévete a disfrutar de una de las mejores perspectivas posibles de la ciudad. La visita a lo alto de la torre te permitirá apreciar la cantidad de espacios verdes que se aprovecharon al construir la ciudad y la precisión con la que esta divida la urbe. Al ser una ciudad planeada de antemano, podrás notar patrones en sus calles, avenidas y construcciones en general.

Ya alejándonos del Eje Monumental (pero no mucho, no te asustes), podremos encontrar otros imperdibles que deben visitarse.

Un recorrido bordeando el Lago Paranoa es lo que necesitas para desconectar del cemento y conectar de lleno con la naturaleza. Y no estamos hablando solo de caminar, lo bueno de este lago artificial es que puedes aventurarte y realizar una gran variedad de actividades acuáticas como navegar, remo y hasta esnórquel. No hace falta que te metas en el lago para poder apreciarlo, una caminata o un pícnic a sus orillas va a hacerte igual de bien para que puedas recuperar energías y seguir recorriendo la ciudad. Ya en este punto podemos encontrar varios locales con comida local así que puedes darte el gusto de probar algunas de las frutas más exóticas del país.

Cruzando el lago nos topamos con otra de las imponentes construcciones de la capital de Brasil: el Puente Juscelino Kubitschek. Cruzarlo va a ofrecerte una vista súper completa de la naturaleza que bordea el Eje Monumental y, si sos de los que disfrutan de la arquitectura, también vas a deleitarte con la precisión en que fue construido.

Saliéndonos del casco histórico y si te has decidido a dedicarle a Brasilia tres días, otro atractivo que hará que descanses de tanta caminata por avenidas y calles es el Jardín Botánico. No es de fácil acceso, ya que queda a las afueras de la ciudad, pero vale la pena visitarlo, en especial si el tiempo acompaña. Si tienes el tiempo contado en Brasil, también es una gran excusa para conocer la fauna y la flora autóctonas.

Cómo llegar: La entrada se encuentra sobre la calle QI – 23 del Lago Sur.

Y no puedes irte de la ciudad sin recorrer el Templo de la Buena Voluntad. Si bien hablamos de lo importante que es la religión en Brasil, este templo refleja cómo las distintas culturas y religiones pueden convivir en paz.

Brasilia no es Brasil, pero no tiene comparación con ninguna otra capital mundial. No esperes tráfico caótico ni calles repletas de turistas. Al haber sido una ciudad planeada antes de ser construida, las calles y avenidas anchas hacen que el tránsito fluya considerablemente y la mayoría de los turistas que visitan Brasil se van directos a las playas más populares.

Date una vuelta por Brasilia y respira la tranquilidad de una de las urbes mundiales más impresionantes a nivel arquitectónico.

Dónde cambiar moneda en Brasil

Recuerda que para viajar a Brasil necesitarás pagar en reales brasileños. Puedes cambiar tus euros, dólares o la moneda de tu país, en las oficinas de Global Exchange, situadas en distintas ciudades de Brasil, como Río de Janeiro, Brasilia, Belo Horizonte o Natal. Además, cuenta con casas de cambio de moneda en los principales aeropuertos de más de 21 países. Consulta las oficinas en tu país y viaja con tranquilidad, siempre con la moneda lista para pagar todo lo que necesites.

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Angie Derrico

Angie es la creadora y escritora del blog de viajes «Titín Round the World», en el que narra sus aventuras y desventuras por el mundo, desde que en 2012 dejó todo y se lanzó a viajar. A través de su sitio busca, mediante fotos, relatos y vídeos, inspirar a sus lectores a animarse a viajar y perseguir sus sueños. Rompiendo con todas las reglas, cuenta su viaje sin tapujos, con la sinceridad y el humor con que lo haría un amigo, sin pantalla de por medio. Con sus relatos, logra un acercamiento fluido capaz de captar la atención, incluso, de aquellos que no tienen por costumbre leer.

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