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Qué ver en Ámsterdam, la Venecia del norte

Qué ver en Ámsterdam, la Venecia del norte

Si echo la vista atrás, hace ya más de siete años que estuve en Ámsterdam. Fue durante los seis meses en los que estuve viviendo en Bruselas (Bélgica) porque desde allí es facilísimo viajar a la capital de Holanda en tren (en menos de tres horas puedes estar allí).

Pero pese al tiempo que ha pasado, recuerdo con total nitidez lo que me gustó esa ciudad europea conocida como la Venecia del norte (título que, sin duda, también merece la ciudad belga de Brujas). Por eso, en el post de hoy quiero contarte qué tendrás que ver si viajas a Ámsterdam.

De la Plaza Dam al Barrio Rojo.

Ubicada en el centro neurálgico de Ámsterdam, en la Plaza Dam encontrarás algunos de los atractivos principales de la capital holandesa, como son el Monumento Nacional, un obelisco homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial; el imponente Palacio Real, que hizo las veces de ayuntamiento en sus orígenes, pero que ahora solo se utiliza para actos oficiales; el Museo Madame Tussaud o la iglesia Nieuwe Kerk (iglesia Nueva).

Desde aquí, podrás dirigir tus pasos hacia el afamado Barrio Rojo, a través de la calle Damstraat. Allí te encontrarás con escaparates repletos de mujeres ofreciendo sus mejores movimientos a los transeúntes curiosos (y no tanto) que pasean por él y multitud de sex shops, todo ello acompañado por unas llamativas luces de neón rojas, si te mueves por él al caer el sol. Si, en cambio, transitas por él de día, podrás aprovechar para acercarte al Museo Rembrandt, situado en la casa en la que vivió el artista.

Bicicletas en Ámsterdam

De la Casa de Ana Frank a la Plaza Leidseplein.

Para mí uno de los lugares imprescindibles cuando fui a esta variada ciudad fue la Casa de Ana Frank. La historia de esta niña de esta niña de 13 años, asesinada junto a su familia durante la ocupación nazi, me impactó desde que leí su historia, contada en primera persona en su diario, años atrás en el libro titulado El Diario de Ana Frank. Sinceramente, me pareció uno de los museos más realistas ya que al recorrer todas las estancias de esa casa estarás reviviendo su triste historia.

Cuando hayas terminado la visita (te recomiendo que vayas con tiempo porque las colas suelen ser muy largas), puedes encaminarte hacia la Estación Central (si has llegado en tren a esta ciudad, ya habrás estado en ella), un bonito edificio del siglo XIX y desde aquí, a la Iglesia Westerkerk, donde podrás disfrutar de una de las mejores panorámicas de la ciudad. A ambos lugares podrás llegar a través de la calle Prinsengracht.

Cerca de aquí podrás aprovechar para visitar Oude Kerk, una iglesia que data del 1302, el  Museo Amstelkring, en esa misma calle y, por supuesto, acercarte hasta el colorido Mercado de las Flores.

Tulipanes en Ámsterdam.

Entre coffee shops, canales y casas flotantes.

Después de tanta visita turística, estaría bien que hicieses una parada en alguno de sus coffee shops, lugares conocidos de este país por estar permitido el consumo de marihuana en los mismos. Eso sí, ten en cuenta que la legislación en el país es distinta para los turistas, en lo que al consumo de esta sustancia se refiere.

Y después de pasar un rato en alguna de estas cafeterías, posiblemente sea un buen momento para pasear (y que te dé el aire) por uno de los más de 100 kilómetros de canales con los que cuenta esta ciudad. Podrás hacerlo en alguna de las barcas que te llevarán por ellos y que te dejarán boquiabierto admirando sus casas flotantes. En mí, sin duda, causaron efecto (y me dieron muchas fotos espectaculares).

Imagen de uno de los canales de Ámsterdam por la noche.

El Museo Van Gogh y el Rijksmuseum.

Cuando te bajes de la barquita tas haber sondeado los canales de Ámsterdam, acércate a dos de los museos más emblemáticos de esta ciudad: el Museo van Gogh y el Rijksmuseum para los que, como pasaba en la casa de Ana Frank, será mejor que vayas con tiempo por las colas que te puedas encontrar. En el primero, el más visitado del país, podrás ver más de 200 obras del pintor holandés, mientras que en el segundo verás la mayor colección de cuadros del Siglo de Oro holandés.

Por último, date un paseo por el Vondelpark, para relajarte de tu viaje y, cuando se haga de noche, déjate caer por la plaza Leidseplein, punto de encuentro de artistas callejeros, aficionados al teatro y al ambiente animado en general, ya que en ella encontrarás una de las zonas más animadas de la ciudad.

Imagen de una de las calles de Ámsterdam.

Y como pasa en la mayoría de los casos, lo mejor en esta ciudad es perderse por sus calles y volverse a encontrar un tiempo después, tras haberse topado con rincones, tiendecitas y personas inesperadas. Eso sí, recuerda que vas a necesitar pagar en euros, que es la moneda en curso en este país. Si la tuya no lo es, cámbiala con Global Exchange.

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Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

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