Travel and Exchange, el blog de los viajeros que cambian moneda

Brujas, perfecto escenario de un cuento belga

Brujas, perfecto escenario de un cuento belga

«Es como estar en un cuento». Somos muchos los que describimos así la sensación que nos produce estar en Brujas, esa ciudad de Bélgica que parece estar encantada. Yo lo sentí en las repetidas ocasiones en que estuve allí cuando vivía en Bruselas. Y así es como esta semana, nada más y nada menos que siete años después, me la ha descrito una amiga que viajó hasta allí hace unos meses. Y no es para menos.

Para empezar a hilar nuestro cuento, vamos a ubicarnos. Brujas, con sus 117 000 habitantes, está situada en la región belga de Flandes (sí, aquí olvídate del francés que puedas usar, por ejemplo, en Bruselas porque lo que más oirás será flamenco, una de las lenguas oficiales del país). Puede que hayas oído hablar de Brujas por sus canales, o tal vez haya sido por la multitud de chocolaterías artesanales que decoran sus calles. Sea como sea, a continuación te explico todo lo que debes saber para que tu cuento en esta ciudad tenga un final feliz.

Ni carruaje, ni varita mágica para llegar hasta allí.

En este cuento olvídate de que un corcel blanco vaya a buscarte a la puerta de tu casa para llevarte hasta Brujas. Lo siento, vamos a tener que recurrir al transporte de los plebeyos.

La visita a esta ciudad belga suele formar parte de un recorrido que empieza en la capital, Bruselas, y sigue hasta Brujas, Amberes y Gante, el triángulo imprescindible en este país. Aun así, te avanzo que, si cuentas con bastante tiempo, existen otros rincones que merecen una visita como la universitaria Lovaina.

Si eliges la opción habitual, lo mejor es que vueles al aeropuerto de Zaventem, en Bruselas, al que llegan aerolíneas como Brussels Airlines. O también puedes hacerlo al de Charleroi, donde operan compañías de bajo coste, como Ryanair. En este caso, tendrás que coger un autobús para llegar al centro de la capital, en un trayecto que dura alrededor de una hora y que te dejará en la estación de Bruselas-Sur (Bruxelles-Midi). Una vez en Bruselas, podrás coger un tren desde la misma estación Sur y en una hora estarás en Brujas. Hay dos trenes cada hora y el precio del billete es de 14,30 euros.

Si tu intención, en cambio, es ir directamente a Brujas, tienes la opción de llegar al aeropuerto de Ostende-Brujas, aunque sale bastante más caro (desde Madrid, por ejemplo) y no es fácil encontrar un vuelo directo.

Chocolate y tiendas de encaje, entre canales.

Mapa dibujado de Brujas

Resulta complicado fijar un punto por el que empezar a recorrer esta bonita ciudad ya que lo mejor sería perderse por sus calles y encontrarse, de nuevo, frente a un escaparate repleto de puntillas (esta ciudad está considerada la cuna del encaje de bolillos, lo que podrás ver en el Centro del Encaje) o dejarse llevar por el aroma a chocolate recién hecho.

Si llegas hasta aquí en tren, una buena opción para empezar tu recorrido es el parque Minnewater, donde te dará la bienvenida el conocido como lago de los Enamorados o del Amor. Un comienzo más que acertado para tu cuento de hadas, si viajas en pareja. Y si no, puede que tu príncipe o princesa te esté esperando allí.

Desde aquí, puedes dirigirte hacia el centro y en tu camino te encontrarás con la iglesia de Nuestra Señora de Brujas, que data del siglo XIII, y con la catedral de San Salvador, del siglo XIII, hasta ir a dar a la Plaza Mayor (Grote Markt o Plaza del Mercado). Centro neurálgico de la ciudad, sus llamativos edificios de colores llamarán tu atención, si no lo ha hecho ya la torre Belfort, el campanario del siglo XIII que la preside y desde el que podrás disfrutar de unas vistas impresionantes (como recompensa a los 366 escalones que tendrás que subir).

Imagen de la Grote Markt, en Brujas.

Visita ineludible resulta también la plaza Burg, muy cerca de la anterior, y en la que podrás encontrar, entre otros, edificios emblemáticos como el Ayuntamiento, la Basílica de la Santa Sangre o el Brugse Vrije, antigua sede de los Tribunales de justicia. Y por supuesto, no podemos dejar de hablar de sus canales ni de destacar el Rozenhoedkaai (muelle del Rosario), lugar que, seguro, estará en tu retina por haberlo visto en multitud de postales.

El tiempo que quieras pasar recorriendo esta ciudad lo marcas tú. En un día podrás verla perfectamente, pero si quieres recrearte, no estaría de más que contases con, al menos, un par. Y en cuanto a la forma, podrás hacerlo tanto andando (así lo hice yo), como en bici, dado que la ciudad cuenta con muchos puntos de alquiler, en barco (turístico) por sus canales e, incluso, si de verdad quieres sentirte como en un cuento… ¡en carruaje!

Imagen nocturna de los canales de Brujas, en Bélgica.

Si, finalmente, decides pasar más de un día allí, podrás hacerte con la Brugge City Card, una tarjeta turística que te permite acceder, de forma gratuita, a 27 lugares de interés, como museos, además de obtener descuentos en algunas tiendas, paseos en barco por los canales o alquiler de bicis, entre otros. Eso sí, su precio es en euros, la moneda en curso en Bélgica y podrás comprarla para 48 horas, por 47 euros, o 72 horas, por 53 euros. ¡Recuerda llevar suficientes euros, tras haberlos cambiado con Global Exchange!

[cta id=»3897″ align=»none»]

Imágenes: meineresterampe, communicationcyMrsBrown y cartographic.org.uk.

Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Menú de cierre