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7 cosas para hacer en la Medina de Fez

7 cosas para hacer en la Medina de Fez

Fez, una de las cuatro ciudades llamadas imperiales junto a Marrakech, Mequinez y Rabat, en Marruecos, está considerada como el centro religioso y cultural del país. Fundada en el año 789 d.C., cuenta con 1,1 millones de habitantes y su visita vale la pena solo por ver en la Medina de Fez el-Bali, un sinfín de callejuelas que parecen un laberinto y donde se puede palpar una forma de vida ya extinguida en otras sociedades.

A continuación, te propongo siete cosas para hacer y visitar en la Medina de Fez, a cada cual más interesante.

1. Alojarse en un riad.

Para estar inmersos totalmente en la cultura marroquí, lo mejor es alojarte en un riad dentro de la misma Medina, para poder empaparte a todas horas del ambiente local. Un riad es una casa marroquí tradicional, de grandes dimensiones. Normalmente se trata de un edificio antiguo, formado por dos plantas, que tiene de cuatro a seis habitaciones que dan a un gran patio interior con una fuente y que ha sido restaurado para alojar a turistas. Lo bueno de este tipo de alojamiento es que al tener pocas habitaciones, el lugar suele ser tranquilo, además de ser un oasis de frescor (los riads mantienen siempre una temperatura fresca en su interior) donde acudir a descansar después de caminar bajo el duro sol que suele brillar en Fez.

2. Pasear por sus callejuelas.

La Medina de Fez el-Bali es la parte más vieja y amurallada de la ciudad de Fez y está considerada la mayor zona peatonal del mundo. La inmensa Medina ha conservado sus estructuras medievales de antaño, así que hoy en día pasear por sus callejuelas es como hacer un viaje al pasado, descubriendo oficios, tiendas y rincones que creíamos que ya no existían. Por eso, recomiendo dedicar, como mínimo, un par de días a recorrer este fantástico laberinto de calles en el que te va a encantar perderte.

Imagen de un burro en la Medina de Fez.

Las medinas, esos mercados repletos de pequeños comercios tan vivos todavía en Marruecos, son los mejores lugares para conocer el día a día y tomar el pulso a la ciudad antigua. En la Medina se compra, vende, regatea, socializa, etc. En las callejuelas de la Medina de Fez ten por seguro que se van a despertar tus sentidos por completo: nuevos olores, sabores y sonidos. Tenderos, burros transportando grandes paquetes y pieles, mujeres con el capazo lleno de menta, niños jugando a la pelota, chavales diligentes porteando vasos de té, hombres que acuden a la llamada a la oración, señores que esculpen a mano enseres de cobre… todo eso, y más, es lo que encontrarás allí.

Imagen de un orfebre en Fez.3. Tomar un té en la plaza Seffarine.

Uno de los mejores lugares para detenerse en la medina es la plaza Seffarine, entre el zoco de los curtidores y el de los tintoreros. En esta plaza se encuentra uno de los oficios más antiguos de Fez, el de orfebre, y también es donde se puede ver cómo realizan sus trabajos en los mismos locales donde venden grandes calderos de metal. Busca una sombra en cualquier lugar de la plaza y quédate a presenciar el espectáculo; al cabo de un rato, el sonido de los golpes que hacen los orfebres te parecerá habitual.

No pierdas detalle de toda esta vorágine, va a ser lo más estimulante de tu viaje a Fez.

3. Visitar una curtiduría.

Dentro de la medina de Fez, encontramos varias curtidurías, lugares donde todavía hoy en día se trabajan manualmente las pieles de cordero, cabra y camello. La manera más fácil de llegar a estas es a través de la gente local, que fácilmente se ofrecerá a orientarte y te acompañará a una (previa propina), a veces haciéndote pasar por el interior de un negocio de bolsos y chaquetas de piel para que compres algo.

Te llevarán a una terraza desde donde podrás disfrutar de las vistas y te darán una ramita de menta para que se haga más llevadero el fuerte olor que emana de las múltiples fosas llenas de tintes que componen la curtiduría.

Existen varias curtidurías: la de Chouwara, Sidi Moussa o Ain Azliten. Lo ideal es que un guía o trabajador te explique los procesos por los que pasan las pieles desde su recogida hasta después de teñirlas, para ver con tus propios ojos cómo las pieles acaban siendo bolsos, chaquetas, cinturones o monederos, para acabar en las tiendas de la misma Medina.

Imagen de una curtiduría en Fez.

4. Entrar en una madraza.

Una madraza es una escuela del Corán. Si tienes la oportunidad, te recomiendo visitar una para hacerte a la idea de cómo es un lugar en el que los alumnos pasan el día aprendiendo las enseñanzas del Corán. Las madrazas de Attarine, Bou Inania o Cherratine son algunas de las que se pueden visitar por tan solo unos 22 dírhams marroquíes (unos 2 euros) la entrada.

Imagen de una madrasa en Fez.

5. Contemplar el momento de la llamada al rezo cerca de una mezquita.

Hacer coincidir tu visita a una mezquita cuando se acerca la llamada al rezo es una de las experiencias únicas que puedes hacer en la Medina de Fez. Si nunca has estado en un país musulmán y esta es la primera vez que acudes a una mezquita, debes saber que en Marruecos no se puede entrar a una mezquita si no eres musulmán. Cuando se produce la llamada a la oración las puertas de la mezquita estarán abiertas, así que puedes ver cómo entran los musulmanes, se descalzan y comienzan el rezo, hombres por un lado y mujeres por el otro (las mujeres deben cubrirse el cuerpo con ropa de manga larga y la cabeza con un pañuelo).

Imagen del patio de una mezquita en Fez.

6. Regatear en tus compras.

Cada vez que tus ojos se fijen en alguno de los preciosos artículos que hay en las tiendecitas de la Medina con la intención de comprar, vas a poner a prueba tu habilidad del regateo. Si no sabes regatear, no te preocupes: si pasas unos días en Fez, seguro que al final te conviertes en un experto. Ten en cuenta que te va a servir de mucho, porque te van a dar ganas de llevarte todo para casa: bolsos, chaquetas de cuero, cerámica, dulces…

7. Saborear la gastronomía marroquí en Bab Bou Jeloud o «Puerta azul».

No hay mejor manera de conocer la cultura marroquí que probando su deliciosa gastronomía. Después de un día caminando y visitando la Medina, seguro que te apetece sentarte un rato a comer o tomarte un té. Lo ideal es hacerlo en una terraza que tenga buenas vistas.

Imagen de la Puerta Azul en la Mezquita de Fez.

Bab Bou Jeloud o «Puerta azul», decorada con cerámicas azules y verdes, es la puerta de acceso más conocida de la Medina de Fez el Bali. Sentarse a comer o a tomar un té en una de las mesas de los restaurantes que se encuentran ante ella es una de las mejores decisiones que puedes tomar. Comerte un cuscús o tajín (estofado hecho en un recipiente de barro) tomando un té de menta y una pasta de hojaldre marroquí para finalizar la comida, mientras contemplamos el ir y venir de la puerta más famosa de la Medina. ¡Qué gustazo!

Global Exchange en Marruecos

Por último, queremos recordarte que la moneda en curso en este país es el dírham marroquí. Si la tuya no lo es, podrás cambiarla con Global Exchange que, además, cuenta con más de 13 oficinas de cambio en este país (en los aeropuertos internacionales de Agadir, Tánger, Marrakech, Casablanca y Fez).

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Celia López

Autora de “Quaderns de bitàcola”, un blog sobre una vuelta al mundo y otros viajes por los cinco continentes. Con la experiencia de más de setenta países visitados, me gusta escribir información práctica de los destinos, guías de viaje y describir las sensaciones de los lugares en los que he estado para que cualquier persona pueda planificar su viaje por libre. Mi gran hobbie es viajar y mi lema es: “No me conformo con que me lo expliquen, quiero conocerlo con mis propios ojos”.

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