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El Camino de Santiago, por qué decir «sí»

El Camino de Santiago, por qué decir «sí»

La Semana Santa es una de esas festividades en las que todos solemos sentir la necesidad de viajar o hacer algo distinto que nos saque de nuestra rutina. Al menos, ese es siempre mi caso. Este año tres amigas que me llevé de mi último viaje a Marruecos me propusieron hacer el Camino de Santiago, y como lo de estar descubriendo cosas nuevas constantemente me pierde, me lancé sin paracaídas (para que te hagas una idea, lo máximo que ando normalmente es lo que hay de la puerta de mi casa a la boca del metro). Lo bueno es que mi locura fue seguida por mi hermana, otra enganchada de los saltos al vacío.

Muchos han sido los que, por una vía o por otra, han hecho gala de lo gratificante que es pasar días y días andando por este Camino (como prueba, el gran número de libros escritos sobre el tema). Y después de hacer la parte gallega (desde Pedrafita do Cebreiro hasta Santiago), puedo decir que entiendo tanta pleitesía. Por eso, os dejo las razones por las que creo que todos deberíamos andar, al menos una vez en la vida, por el Camino de Santiago.

1. Porque descubrirás cosas de ti mismo que desconocías.

Si hace un año me hubiesen dicho que iba a andar una media de 28 kilómetros por día, durante casi una semana, con una mochila de 6 kilos a mi espalda y contabilizando solo una ampolla en el balance final, habría pensado que esa persona no había reparado en mi forma física. Y es que aquí, te das cuenta de que tus límites están mucho más allá de lo que pensabas. Si a esto le añades que, a la fuerza, te conviertes en una brújula andante, te acabas sintiendo «lo más».

Alto do pollo, Galicia.

 2. Porque, si quieres, gastarás poco dinero.

La palabra «vacaciones» suele ir ligada a la frase «chorreo de dinero». En este caso, no es así. Para que te hagas una idea, si duermes en uno de los albergues de la Xunta de Galicia, te gastarás 6 euros por noche. Si se te da muy mal y no encuentras sitio en estos, siempre podrás dormir en un albergue privado que te costará alrededor de 9 o 10 euros por noche. Y si hablamos de comida, todo dependerá del ritmo que quieras llevar. Por si te sirve de referencia, nosotras alternábamos bocadillos con menús del día, que no te cuestan más de 10 euros y con los que te pones las botas.

Albergue de la Xunta en Ferreiros.

Eso sí, si viajas desde un país de fuera de la Unión Europea, recuerda que tendrás que pagar en euros.

3. Porque practicarás idiomas y aprenderás nuevas palabras.

En nuestro caso, nos cruzamos con pocos extranjeros, pero en cuanto pillamos a uno, ya no lo soltamos en varias etapas. Además, acabarás usando palabras propias de la jerga caminera, como turigrino, que ya no podrás dejar de usar nunca e integrarás en tu día a día como si fuese lo más natural.

4. Porque conocerás a gente muy especial, que te hará sentir especial.

Es difícil resumir todo lo que me he llevado de la gente que he conocido y de la que ya conocía. De hecho, diría que cada uno de ellos me ha aportado algo especial. Gente como Fernando, un arquitecto de profesión con un talento brillante para retratar el Camino sobre la marcha; Ionut, un padre de familia rumano que perdió su pierna y ahora lleva un proyecto para ayudar a aquellos niños que están en su misma situación o Guillermo, un antiguo trabajador de un astillero que lo dejó todo para montar un negocio en Mercadeiros y que hace a los peregrinos los madrugones más llevaderos. Todo eso sin contar al resto de peregrinos con los que he compartido sendero (y cierre en Santiago de Compostela, todo sea dicho).

Imagen de Ionut Preda en el Camino

5. Porque comerás como si no hubiera un mañana.

Créeme, nosotras íbamos pensando que con tanta caminata volveríamos como si hubiésemos hecho una operación biquini exprés. Para nada. Más bien todo lo contrario porque andas tanto que no puedes parar de comer, y menos en una comunidad como la gallega. Que si ahora probamos el pulpo en el restaurante A Garnacha de Melide, que si el restaurante O Gato Negro de Santiago de Compostela me han dicho que está muy bien para comer, que si hacemos una parada para desayunar ese pan tan bueno porque hemos madrugado mucho… De hecho, una de nuestras frases insignia durante el Camino fue: ¿Qué hacemos, comemos?

Plato de pulpo en el restaurante La Garnacha

6. Porque aprenderás el verdadero significado de las palabras «compartir» y «abstracción».

En el primer caso, cuando aparezca tu primera ampolla seguro que habrá alguien con una aguja para ofrecerte. En el segundo, serás capaz de dormir sin escuchar los ronquidos en alta fidelidad de los que están a tu alrededor. No me preguntes cómo porque no lo sé.

7. Porque vas a ver paisajes de ensueño que te harán perder la noción del tiempo.

El reloj en este viaje sobra. Recuérdalo. Y la cámara, sinceramente, también. ¿Qué mejor cámara que tus ojos? Si estás detrás de una, puede que te pierdas cosas sorprendentes que pasen a tu alrededor.

Imagen del Monasterio de Samos

8. Porque no importa cómo lo hagas, siempre irás acompañado.

Puedes hacerlo en familia, con amigos, solo o incluso con tu perro, andando, en bicicleta… No importa el cómo ni con quién, lo importante es que te lances.

9. Porque te darás cuenta de que muchas cosas del día a día son prescindibles.

Y es que el hecho de llevar prácticamente la misma ropa toda una semana (lavándola como buenamente puedas en cada parada) y sin tener que pensar «¿Qué me pongo?» será para ti una gozada.

10. Porque no tendrás que pensar en tus próximas vacaciones.

Acabarás diciendo: «el próximo año repito, y con más kilómetros». De hecho, en cuanto pises la Plaza del Obradoiro, en Santiago de Compostela, querrás hacer el Michael Jackson y volver hacia atrás.

Flecha del Camino de Santiago

Y tú, ¿nos cuentas por qué te atrapó el Camino de Santiago?

© Imágenes: Miriam Gómez Blanes.

Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

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