Travel and Exchange, el blog de los viajeros que cambian moneda

Perlas escondidas en el sur de Colombia: Popayán y San Agustín

Perlas escondidas en el sur de Colombia: Popayán y San Agustín

Las agencias de viajes que venden experiencias en Colombia siempre recurren a sus lugares más emblemáticos: Cartagena de Indias, las islas del Caribe, el Eje Cafetero de Pereira y el Valle del Cocora, el Parque Nacional de Tayrona, las vibrantes Bogotá y Medellín, etc.

Sin embargo, Colombia es un país inmenso donde bellas ciudades aparecen entre verdes valles y bosques y altas montañas.

Tuve la suerte de recorrer Colombia, de manera independiente, durante casi cuatro semanas, como parte de mi periplo de varios meses por gran parte de Sudamérica.

Entré en Colombia por tierra, por la frontera sur con Ecuador. Tras una breve parada en la pequeña población de Pasto, continué hacia el norte, adentrándome en el país con la intención de hacer mi primera visita de interés en el parque arqueológico de San Agustín. Sin embargo, una preciosa ciudad colonial se colaría en mi ruta casi por sorpresa.

Popayán

Llegué a Popayán una tarde de mayo con la intención de tomar otro autobús y marcharme a San Agustín ese mismo día. Tan solo 150 km separaban una población de otra, pero lo que no sabía era que la ruta horadaba una densa selva donde los controles continuos del ejército y la vegetación hacían que el viaje durara 7 horas. Cuando un agricultor de la zona me comentó esto, decidí dejar de lado mi plan inicial y buscar un lugar donde dormir en Popayán.

Con esta ciudad, me ocurrió un clásico del viajero: cuando no esperas nada de un lugar y encuentras cosas bonitas, multiplican su efecto en ti por cien.

Encontré un buen hostal, céntrico y limpio, donde una habitación compartida me salía por 12 000 pesos (recuerda que en este país la moneda en curso es el peso colombiano). Dejé la mochila y salí a descubrir la ciudad al atardecer.

Vista panorámica de Popayán, en Colombia.

Las calles del centro de Popayán bullían de vida. Pequeños negocios, tiendas, bares y restaurantes se hallan completa y armoniosamente integrados en los edificios coloniales de fachadas blancas que se asoman a calles empedradas.

La mayor parte de la gente que veía eran jóvenes estudiantes. No en vano, Popayán es la ciudad universitaria por excelencia del suroeste de Colombia.

Vagabundeé un rato hasta que me topé con una pequeña colina cubierta de hierba. Parejas de enamorados subían las escaleras que llevaban a la cima y sentí curiosidad. Cuando llegué al mirador del Morro del Tulcán (así se llama la colina), supe el porqué de la densa peregrinación de tortolitos.

Desde aquí tendrás las mejores vistas posibles de Popayán. Me senté sobre la hierba y contemplé el reflejo del cielo en llamas sobre las cúpulas y paredes de los edificios coloniales. La estampa me recordó a las postales típicas de ciudades italianas al atardecer. El perfil de Popayán es realmente hermoso y, mientras lo admiraba, decidí quedarme un día más.

La mañana siguiente la dediqué a explorar minuciosamente la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y el Convento de San Agustín, las dos muestras de arquitectura religiosa colonial más emblemáticas de la ciudad.

popayan3-640

Tras comer algo tirado en el parque Caldas, visité el Museo del Oro para acabar la tarde dando vueltas por el centro y cenando en uno de los animados bares universitarios. Acabé hablando con un par de grupos de chavales que querían saber todo sobre mi viaje. Con la tercera cerveza tomé la sabia (o no) decisión de marcharme al hostal. Saldría de madrugada hacia San Agustín.

San Agustín

La furgoneta que me llevó a San Agustín no habría pasado ningún control de inspección de vehículos en Europa. En ella recorrimos los estrechos caminos que se internaban en la selva colombiana, dando tumbos sin parar y bajando y subiendo, con nuestros equipajes, cuando los soldados de los puestos de vigilancia así nos lo requerían.

Finalmente, llegué al minúsculo pueblo de San Agustín sobre las tres de la tarde. Cansado del viaje, encontré alojamiento en una bonita casa particular y decidí dejar la visita al parque arqueológico para el día siguiente.

Siglos antes de que los conquistadores españoles pusieran sus pies en tierras sudamericanas, un gran número de civilizaciones prosperaron y desaparecieron en el continente. Algunas dejaron un gran legado cultural, como es el caso de las esculturas de deidades religiosas que se encontraron escondidas en la selva que rodea a San Agustín.

Esculturas de deidades religiosas en San Agustín, Colombia.

En la zona donde se encontraron mayor densidad de ellas, se creó un parque que hoy en día visitan, sobre todo, estudiantes de universidades de todo el país. Así me lo contaron unos profesores de la Universidad de Neiva, que guiaban por el parque a sus alumnos ese día.

Las esculturas de San Agustín se encuentran muy bien conservadas y nadie diría que pueden tener más de 1000 años de antigüedad. Grandes dioses pétreos están esparcidos por el parque, entre tumbas de sacerdotes y gente común de la época. Algunos de ellos sostienen bloques de piedra horizontales, asemejándose a mesas.

san-agustin3-640

Puedes contratar el servicio de un guía a la entrada del parque. Te lo aconsejo, pues te contará grandes historias sobre las civilizaciones que poblaron la zona y particularidades de las esculturas.

Aunque este es el único sitio arqueológico organizado, existen, sin embargo, muchas otras esculturas perdidas por los bosques de alrededor. Hay excursiones en jeep y a caballo en las que te muestran algunas de ellas. Merece la pena contratar una, más que por las esculturas, por el bello paisaje que rodea a San Agustín.

Yo opté por pasar la tarde escribiendo tranquilamente en mi diario. Salí a pasear con el libro en la mano y encontré un lugar idílico (al pie de un gran árbol que dominaba un prado desde lo alto de una colina) en el que vería atardecer.

San-agustin-640

Fue un gran comienzo de viaje en Colombia. Una zona alejada del turismo de masas que merece la pena conocer.

Dónde cambiar moneda en Colombia

Global Exchange está en este país, bajo la denominación Globo Cambio, desde el 2015. En la actualidad, tienen oficinas en distintos puntos estratégicos del país, como el Aeropuerto Internacional El Dorado, el principal del país y que está ubicado en Bogotá, o el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, en Cartagena, además de a pie de calle y en centros comerciales de Bogotá y Cartagena. Infórmate de los servicios que ofrecen en su web.

Si vas a viajar a Colombia y prefieres cambiar tu moneda al peso colombiano antes de llegar, visita Global Exchange. Con más de 220 oficinas en 20 países, son tu mejor aliado cuando se trata de gestionar cambios de moneda extranjera.

Y si ya estás allí o planeas cambiar dinero a tu llegada (o a tu vuelta a casa), aquí te lo ponemos más fácil con un descuento del 15% sobre el margen aplicado a tu cambio en cualquiera de nuestras oficinas en Colombia. Para beneficiarte de este descuento, imprime y recorta este cupón y comienza tu viaje con una pequeña alegría.

David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Menú de cierre