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7 platos que debes probar en Japón

7 platos que debes probar en Japón

Es habitual caer en el error de pensar que la gastronomía japonesa se reduce a sushi y sashimi. Sin embargo, la cocina nipona se encuentra entre las más valoradas del mundo, fundamentalmente por los deliciosos sabores que mezcla y por ser muy sana. ¿Acaso crees que los abuelillos japoneses están hechos unos chavalotes por casualidad?

Si viajas a Japón, te darás cuenta muy pronto de la importancia que le da este pueblo a la gastronomía, con menús muy variados y cientos de platos diferentes. En nuestros dos meses recorriendo el país del sol naciente probamos muchos de ellos y estos son los 7 que más nos gustaron.

1. Takoyaki

Son unas bolas de masa de harina (parecida a la de las tortitas) rellenas de trocitos de tako (pulpo) y jengibre. Se preparan de una forma muy curiosa: en una plancha llena de agujeros, se vierten tanto la masa como el pulpo y a medida que se van haciendo, los cocineros les dan la vuelta, ayudándose de unos finos palillos. Si tienen destreza, es un espectáculo digno de ver. Cuando las bolitas están listas, se les echan por encima unas virutas de bonito ahumado (katsuobushi), alga en polvo (aonori) y salsa okonomyaki. Son un tentempié perfecto para comer en la calle.

Imagen de un plato de takoyaki

2. Gyudon

Una de las opciones más ricas, baratas y accesibles: Japón está repleto de restaurantes donde, por unos pocos yenes, puedes disfrutar de un gyudon. Este plato consiste en un bol de arroz blanco con carne de ternera, cebolla y salsa de soja encima.

Imagen de un plato de gyudon

3. Katsudon

Mantiene la esencia del anterior plato, pero en este caso, al arroz blanco se le añade una chuleta de cerdo rebozada (tonkatsu), huevo revuelto, cebolla caramelizada y una salsa de soja dulce.

Imagen de un plato de katsudon

4. Okonomiyaki

Uno de los platos más curiosos y típicos de Japón. Se trata de una especie de pizza japonesa que vas cocinando tú mismo sobre una plancha. Primero se pone una base de masa de harina (parecida a la del takoyaki), a la que se van añadiendo los ingredientes que más te gusten (normalmente se utiliza col, brotes de soja y carne de cerdo o ternera, pero también se pueden utilizar mariscos o verduras). A este plato, al final, también se le añaden katsuobushi, aonori, salsa okonomyaki y mayonesa.

Imagen de un plato de okonomiyaki

5. Gyoza

Las gyozas son el equivalente de los dumplings chinos: unas empanadillas de carne (o verdura) hechas al vapor (o cocidas) y pasadas por la plancha. Podemos resumirlas como el bocado más parecido a la felicidad en la mesa. Un snack perfecto para picar entre horas o como guarnición en platos más consistentes.

Imagen de un plato de gyozas.

6. Ramen

Vayas donde vayas, ¡siempre encontrarás un plato de ramen esperándote! Y en días de frío, bien que lo vas a agradecer. Lo más curioso de este plato es que en cada sitio se prepara de diferente forma. Pero, ¿qué es el ramen? Es una sopa de fideos hecha con verduras, carnes y un caldo muy sabroso.

Imagen de un plato de ramen

7. Tendon

Este plato es sencillamente adictivo: es un bol de arroz blanco (ya habrás entendido que el arroz en las mesas japonesas es como el pan en las españolas, nunca falta) que se acompaña con tempura (verduras y pescados rebozados y fritos). Bocatto di cardinale.

Imagen de un plato de tendon.

+1 Sushi

Vale, no podíamos hacer un menú japonés sin incluir el plato estrella, ¿no? El consejo que te damos es que si quieres probar el mejor sushi de tu vida, tendrás primero que coger un vuelo hasta Tokio.

Por último, y como ya te hemos comentado antes, la moneda en curso en Japón es el yen. Recuerda cambiarla por la tuya, antes de salir de viaje, con Global Exchange.

© Imágenes: Mochileando por el mundo, Cognoscenti, Ayu Oshimi, Rog01, xxHxx y Christian Kadluba.

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Letizia Cassetta

Viajes, gastronomía y arte son las grandes pasiones de esta italiana que, desde hace 4 años, escribe en "Mochileando por el Mundo". Viajando le ha pasado de todo: se ha sentido minúscula contemplando el amanecer en Birmania, ha viajado en un bus con una cabra en el techo en Filipinas, se ha bañado bajo la vía láctea en Nueva Zelanda, se ha enamorado de una isla en Indonesia y, ¡a saber lo que le depara el futuro! Su lema: si muchos sueñan lo mismo que tú, sueña más fuerte.

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