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Planifica un viaje por tu cuenta, sin morir en el intento

Planifica un viaje por tu cuenta, sin morir en el intento

¿Cuántas veces has reservado unos billetes de avión o un hotel desde tu casa con un solo clic? Viajar por libre cada vez es más fácil gracias a toda la información y herramientas que tenemos a nuestro alcance. Pero, ¿sabemos planificar un viaje desde el principio hasta el final? Estos son los diez pasos imprescindibles que debes seguir para planificar un viaje por tu cuenta (sin morir en el intento).

1. Visita el centro de vacunación internacional.

En el caso de que quieras viajar a un destino lejano (normalmente para un viaje por Europa no se requieren vacunas), unos meses antes de tu viaje deberías pedir cita en el centro de vacunación internacional más cercano tu casa y consultar con el médico. Hay vacunas que necesitan varias dosis y es necesario que pasen un par de meses entre una y otra, así que lo mejor es no correr riesgos y ponérnoslas cuanto antes para cerciorarnos de que vamos a viajar a nuestro destino preparados a nivel sanitario .

Si vas a viajar a algún lugar donde existe malaria, no te olvides de preguntar al médico por su tratamiento (normalmente se trata de unas pastillas llamadas Malarone) para poder adquirirlas con receta en la farmacia.

Imagen de varias cajas de medicamentos.

2. Busca un billete barato.

Por lo menos un par de meses antes del viaje deberías empezar con la búsqueda de un billete de avión. Si no tienes un destino en mente y tienes flexibilidad en las fechas, una muy buena opción es utilizar el buscador de ofertas de Skyscanner y poner tu origen – cualquier lugar (fechas: mes completo). ¡Pueden aparecer auténticos chollos de vuelos!

Los vuelos a Europa o a Oriente Medio suelen ser más baratos, aunque se pueden encontrar auténticas gangas en los trayectos hacia Asia. Si quieres ahorrarte unos euros, puedes comparar salidas desde varios puntos de tu país de origen y no obsesionarte con mirar destinos concretos. También puedes buscar aeropuertos cercanos a estos. Lo mejor es comprar el billete directamente a la compañía en cuestión, ya que la mayoría de buscadores cobran por la gestión (del equipaje, por ejemplo).

Si tu viaje es de largo recorrido, en el caso de viajar solo con billete de ida, algunos países te pedirán un billete de salida para concederte el visado de entrada. A veces es suficiente con un billete de tren o bus, aunque muchas veces es difícil comprarlos desde tu país de origen. En otras ocasiones, te pedirán un billete de salida del país. Es bueno saber que en Asia existe la posibilidad de comprarlos por solo 20 euros, ya que existen muchas compañías de bajo coste.

Y si viajas en avión con un bebé, te recomendamos que eches un vistazo al post que publicamos sobre el tema para que tu vuelo sea lo más placentero posible.

Imagen de un avión.

3. Elige el destino en función del clima.

¿En tu viaje a Polonia pasaste más frío que una jirafa en el polo norte? Seguro que miraste durante horas precios de vuelos, consultaste lugares de interés, para que coincidiera con tus días festivos, pero no se te ocurrió mirar la temperatura que hacía allí en enero. En muchas ocasiones, no tenemos en cuenta el tema meteorológico a la hora de elegir destino en nuestras vacaciones y eso nos ha hecho pasarlas canutas en alguna ocasión. Es hora de elegir con la cabeza y decidir los destinos según cuál sea la mejor estación del año para ir. Eso hará que nuestro viaje sea lo más confortable posible. Hay que evitar todo lo que se pueda viajar a zonas muy frías en invierno (como Rusia o Canadá) y a zonas muy calurosas en verano (póngase Egipto o Cuba de ejemplo).

4. Márcate una ruta.

Poder improvisar tu viaje es fantástico, sobre todo si eres de los que les gusta decidir según la marcha y quedarse más o menos días en un lugar. Eso está fenomenal, si se trata de un viaje de larga duración y es fácil encontrar alojamiento o moverte en tu destino. Pero si se trata de unas vacaciones cortas, con pocos días, o quizás has elegido un destino muy concurrido en esa época, lo mejor es planificar tu ruta con tiempo (con ello quiero decir también reservar alojamiento, con antelación, en cada lugar), si no quieres llevarte un chasco.

Si no tienes ninguna reserva hecha, es posible que cuando llegues al lugar tengas que cambiar los planes porque no encuentres alojamiento o quizás tengas que pagar el doble por lo poco que queda libre, muchas veces más caro y peor ubicado.

5. Prepara un «plan b».

Por todos es sabido lo que cuesta realizar un ruta perfecta para un viaje y que todo salga a la perfección, por lo que es bueno pensar que quizás no todo va a salir como nosotros teníamos pensado. Es más que probable que en un viaje de una semana a Roma, en el mes de noviembre, nos llueva algún día así que está muy bien tener un «plan b» para esos días de lluvia, como por ejemplo, visitar algún museo (lleva una guía con horarios), ir de compras, quedarnos en el apartamento jugando a las cartas, etc.

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6. El equipaje.

¿Cuántas veces volviste de viaje y al abrir la maleta te diste cuenta de que no te pusiste ni la mitad de ropa que te habías llevado? Resulta muy útil hacer la maleta pensando en lo que te va a ser realmente necesario, dependiendo de tu destino y de cuántos días vayas a estar, así que… ¡no quieras llevarte todo el armario para una escapada de cuatro días! Ten en cuenta que si tu viaje es de larga duración o te alojas en un apartamento, siempre tendrás la posibilidad de hacer la colada, con lo cual te puedes ahorrar llevar mucho peso en tu maleta.

Para viajar no hacen falta muchas cosas, aunque hay algunas que son imprescindibles. Un buen calzado con el que podamos caminar cómodos, una chaqueta que nos proteja del frío y de la lluvia, una cámara de fotos, un móvil con aplicaciones de viaje instaladas y un botiquín para cualquier imprevisto será lo más necesario. A partir de ahí, cada uno debe decidir qué poner o no en su maleta.

Respecto a si llevar mochila o maleta, se trata de una decisión muy personal, aunque es cierto que si tenemos previsto hacer algún trekking o vamos a ir por parajes más bien rurales, lo mejor es una mochila que podamos cargar y a ser posible, que no pese demasiado (se estima que 15 kg es lo máximo que deberíamos cargar a nuestras espaldas). Como dijo el principito: «Aquel que quiera viajar feliz, debe viajar ligero».

7. Mirar el coste de la vida en otros países.

Para hacer un cálculo de lo que nos podemos gastar en el destino, existen herramientas donde se pueden consultar los precios de, por ejemplo, la gasolina, el alquiler de coches, el alojamiento o la comida de cada país o ciudad. Expatistan es una web muy útil que sirve para comparar el precio de las cosas entre tu ciudad y aquella a la que viajes. Realmente práctica para poder planificar tus gastos en cada viaje.

Una vez que hayas elegido tu destino, no olvides informarte sobre la moneda en curso en ese país. Todo te resultará más sencillo cambiándola, antes del viaje, con Global Exchange.

Imagen de unos billetes.

8. Alojamiento.

A la hora de buscar alojamiento es recomendable reservar con antelación, si se trata de un hotel. Normalmente, cuanto más tarde busquemos, más habrá subido el precio en los buscadores. Aparte de hoteles, existen un sinfín de alternativas que pueden llegar a ser mucho más económicas, dependiendo de nuestra manera de viajar, como los hostels (habitaciones compartidas), apartamentos (donde poder cocinar e ideal para familias), albergues o cámpines. Y también el couchsurfing, una red que pone en contacto a viajeros con gente local y donde hay un intercambio cultural. En este caso, más que de un simple lugar donde dormir, se trata de una filosofía de viaje: conocer otras culturas a través de lo que cada uno pueda ofrecer: una visita guiada en una ciudad, un encuentro para practicar otro idioma, una comida o tener un lugar donde dormir. Y todo de manera gratuita, sin intereses monetarios. ¡Posibilidades hay para todas los bolsillos!

9. Visitas y festividades.

Si tenemos la suerte de que nuestro viaje coincida con una festividad local, seguramente viviremos una experiencia única que hará que veamos nuestro destino desde otro prisma. Por otro lado, si en tus viajes eres de los que les gusta visitar museos, lo mejor es organizarte una ruta de antemano, teniendo en cuenta si coincide con los días en que algunas entradas son gratuitas (normalmente, suele ser el primer domingo del mes, o bien un día a la semana, por ejemplo), para ahorrar algo.

Otra recomendación para gastar menos en estas visitas es presentar en la entrada algunos de los carnés que ofrecen descuentos, como el ISIC (Carné de Estudiante Internacional), el de profesor o el de periodista. De este modo, incluso algunas veces las entradas pueden llegar a ser gratuitas.

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10. Disfruta del viaje.

Puede parecer una tontería, pero no todo el mundo sabe relajarse cuando está de viaje. Muchas veces, el hecho de estar en constante cambio, tener que buscar una dirección, un restaurante para comer o simplemente tomar el metro en otra ciudad pone nervioso a más de uno. Aprendamos a relajarnos y a vivir el presente, sin miedo a lo que nos pueda pasar. En todas partes hay gente que te puede echar una mano en un momento dado así que… ¡Relájate y deja fluir el viaje!

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Celia López

Autora de “Quaderns de bitàcola”, un blog sobre una vuelta al mundo y otros viajes por los cinco continentes. Con la experiencia de más de setenta países visitados, me gusta escribir información práctica de los destinos, guías de viaje y describir las sensaciones de los lugares en los que he estado para que cualquier persona pueda planificar su viaje por libre. Mi gran hobbie es viajar y mi lema es: “No me conformo con que me lo expliquen, quiero conocerlo con mis propios ojos”.

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