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Los <i>big five</i> en el parque Kruger de Sudáfrica

Los big five en el parque Kruger de Sudáfrica

África es el continente donde se originó todo. Muchos viajeros experimentados coinciden en que vagar por el continente negro no es comparable a ningún otro viaje que, hoy en día, se pueda realizar. Dentro de mi humilde experiencia, coincido con ellos.

Las gentes y culturas que encontrarás en los distintos países africanos te llegarán muy dentro, cambiando tu forma de ver la vida y viviendo sensaciones realmente intensas. Pero no solo los filántropos encontrarán aquí un filón, sino que también lo harán los amantes de la naturaleza.

Aunque Tanzania y Kenia son los países que, en cuanto a reservas de animales se refiere, se llevan casi toda la fama, existen otros parques de renombre mundial que merece la pena visitar, si quieres vivir una experiencia única. El parque Kruger es la reserva mejor considerada de todo el cono sur de África. Allí podréis encontraros, entre otros muchos animales, con los big five africanos: león, elefante, leopardo, búfalo y rinoceronte.

Elefante en el parque Kruger de Sudáfrica.

Datos prácticos

El parque Kruger tiene un tamaño comparable al de Israel y se encuentra casi en la frontera con Mozambique. Al ser tan grande, tiene varias puertas de entrada y se puede volar a tres aeropuertos distintos: Phalaborwa y Hoedspruit son los más adecuados para visitar la parte norte del parque, y Nelspruit en el sur. Los tres se encuentran a una hora de vuelo de Johannesburgo.Jirafas en el parque Kruger de Sudáfrica.

En autobús desde Johannesburgo hasta Nelspruit hay unas 5 horas y el precio del billete es de unos 250 rands sudafricanos (moneda que podrás cambiar con Global Exchange).

Para alojaros podréis escoger entre un buen repertorio de campamentos que van desde lo más básico hasta casi el lujo. Tenéis toda la información necesaria en la web oficial del parque.

En cuanto a la eterna duda de hacerlo por vuestra cuenta o con guía, todo depende del presupuesto que manejéis. Si lo hacéis con vuestro propio vehículo y sin guía, el precio será bastante más barato, pero, por otro lado, tendréis más complicado ver a los grandes animales más escurridizos, como el león, el leopardo, la hiena o el rinoceronte. Los guías saben cómo se comportan estos durante el día y dónde pueden estar a cada hora. Además, llevan radios y se comunican entre ellos para aprovechar los avistamientos que realizan unos y otros.

Por último, no os olvidéis de llevar protector solar, gorra, mucha agua y ni se os ocurra hacer alguna locura como salir del coche e internaros en la sabana para hacer una foto. No es un zoo ni son animales domésticos a los que estáis contemplando.

La experiencia

Cuando atravesé la puerta de la entrada sur del parque Kruger estaba nervioso como un niño. No había contemplado demasiados animales salvajes viviendo en libertad y mis expectativas eran tan altas que ya me imaginaba a los grupos de leones y leopardos cruzando la carretera por delante de nuestra furgoneta. Al final no vería ni un solo ejemplar de estos grandes felinos – a pesar de que está demostrado que hay casi un 80% de posibilidades de verlos y así lo corroboraron muchas familias que nos encontramos en nuestro campamento-, pero sí que disfruté de muchos otros animales que me dejaron boquiabierto.

Pero el Kruger no es solo sus animales sino también la belleza del hábitat en el que se encuentran. El típico paisaje de sabana africana tiene el poder de dejarte embelesado. Las acacias; los altos arbustos; los ríos, donde manadas de búfalos se bañan y beben; algunos lagos, etc. Cuando el sol se pone, como un enorme disco de fuego, y una luz anaranjada cae sobre estos campos, la estampa es de las cosas más bonitas que vas a contemplar jamás. Añádele, como me pasó a mí, un enorme elefante macho alimentándose de arbustos y rozará la perfección.

Realizamos un circuito de avistamiento en cada momento del día: amanecer, mediodía y atardecer-noche. Merece la pena que hagáis lo mismo porque las diferencias entre uno y otro son grandes, siendo el atardecer y el amanecer los mejores momentos para avistar animales.

Los primeros animales con los que te sueles cruzar en el Kruger son los impalas, una especie de antílope de estatura más bien pequeña. Cebras, elefantes y jirafas acompañaban al primer grupo numeroso de ellos que me encontré al poco de entrar.

Impalas en el parque Kruger de Sudáfrica.

Nuestro guía nos condujo por los kilómetros y kilómetros de rutas que hay dentro del parque y conseguimos ver también hipopótamos, búfalos, waterbucks, hienas, warthogs (Pumba, en el Rey León), muchas clases de aves e incluso un rinoceronte, al que pudimos divisar desde la lejanía.

En el safari del anochecer podíamos ver el fulgor de los ojos de los animales cuando les alcanzaba el haz de luz de nuestro potente foco. El no saber de qué animal se trataba hasta que parábamos y le enfocábamos de nuevo, lo hacía realmente emocionante. Más de una vez creímos que se trataba de un leopardo o una leona, pero no tuvimos esa suerte.

La experiencia de dormir en el campamento también fue una aventura. El Lower Sabie Restcamp se encuentra junto al río Sable y justo al lado de la verja que rodeaba nuestra cabaña, unos hipopótamos se bañaban alegremente. Los ruidos de la sabana llegaban hasta nosotros nítidamente al caer la noche profunda. Me quedé despierto, en la pequeña terraza, absorbiendo cada detalle de una experiencia que sabía que no viviría muchas veces más.

Hipopótamos en el parque Kruger de Sudáfrica

Cuando abandonamos el parque Kruger me fui arrepintiéndome de no haberme quedado un par de días más, pero prometí que intentaría volver. Fue una experiencia intensa, aunque no olvidéis que el verdadero tesoro africano no son sus reservas de animales, sino la gente que habita el continente.

David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

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  1. Es el lugar de mis sueños

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