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5 oportunidades de viajes para jóvenes

5 oportunidades de viajes para jóvenes

Ya lo dijo Rubén Darío: «¡Juventud, divino tesoro!». Y tenía toda la razón del mundo. No quiero parecer una abuela cebolleta en este post, pero cierto es que cuando se es joven (digamos, menor de 30 años), la vida se ve, se vive y se espera de otra manera. También las oportunidades que se tienen son distintas. Oportunidades que van desapareciendo de forma directamente proporcional a la que aparece la llamada «mochila» que todos vamos cargando con los años. Y no hablo de la que cargamos los que solemos viajar en modo mochilero, ¿eh? Hablo de la que te va llenando la vida con experiencias ya vividas y aprendizajes adquiridos.

Pero como la idea de este post no es filosofar, quiero recordarte a ti, que aún eres joven, todas las posibilidades que tienes para viajar, gracias a distintas ayudas que existen, principalmente, en España, aunque algunas también las encontrarás en el resto de Europa.

Venga, ¡dime que no es el empujón que necesitas para lanzarte a viajar!

1. Erasmus.

Creo que esta beca no necesita mayor explicación porque su nombre ya lo dice todo (fiesta, locura y desenfreno… digooo estudiar en un país extranjero). Pero por si durante todo este tiempo has vivido encerrado en una urnita de cristal (a mi madre le hubiese encantado hacerlo en su momento), te diré que el Erasmus es esa beca que te permite viajar a cualquier país europeo durante, máximo, un curso escolar para estudiar en una universidad distinta a la tuya. El destino al que puedas viajar dependerá de los acuerdos que tenga tu universidad con las del resto de Europa. También variará la ayuda económica mensual que recibas. Por ejemplo, en España, es distinta en función de la comunidad autónoma en la que lo solicites (y la diferencia es considerable).

Ahora mismo, esta beca se integra en un programa europeo llamado Erasmus+, en el que también hay otras ayudas y becas de las que te hablaré más adelante. Y lo mejor de todo es que no solo puedes disfrutar de esta beca para estudiar, ¡también para hacer tus prácticas, si cursas estudios superiores no universitarios! Todo un mundo de ventajas a tu alcance.

2. Servicio de Voluntariado Europeo (SVE).

Quiero hacer especial hincapié en este tipo de ayuda porque la estoy viviendo yo ahora, de primera mano y, lamentablemente, es poco conocida, pese a todo lo que aporta. El Servicio de Voluntariado Europeo es una especie de beca subvencionada por la Comisión Europea que te permite viajar a un país europeo (o no europeo también, si consigues una organización de envío que te respalde) para colaborar en una organización social.

Lo bueno de esta es que puedes encontrar un proyecto de mínimo dos meses y máximo un año y que si haces uno de corta duración (el de dos meses) podrás hacer otro distinto más adelante. El único requisito es que no tengas más de 30 años (como me dijeron a mí en su momento y apliqué al pie de la letra: puedes despegar con 30 y aterrizar con 31 :D). E, incluso, si presentan tu proyecto teniendo tú 30, puedes irte con los 31 ya cumplidos.

Eso sí, para disfrutar de esta beca necesitarás conseguir tres cosas fundamentales: una organización de envío -en tu país de origen-, una organización de acogida -en tu país de destino- y un proyecto aprobado. Es MUY importante que encuentres un proyecto que sea fiable. No voy poner una nota de indignación a este post hablando de los proyectos sociales fraudulentos de los que estoy teniendo conocimiento este año.

Y lo mejor, este «viaje» es a todos los gastos pagados: avión de ida y vuelta, comida y el llamado dinero de bolsillo. Las cantidades para todos ellos varían en función del país al que viajes (no es lo mismo Bulgaria que Irlanda, claro).

3. Campos de trabajo internacionales.

En línea con la ayuda anterior, también para colaborar en el ámbito social, están los campos de trabajo internacionales de verano. Aunque estas subvenciones dependen del Injuve, cada comunidad autónoma española gestiona los suyos. Se realizan en verano, pueden durar desde una semana hasta un mes y puedes elegir entre proyectos sociales de todo tipo en países de todo el mundo.

En cuanto a la cobertura, sueles tener todo pagado en terreno, pero tú tendrás que asumir el coste del billete de avión y, en ocasiones, pagar una cantidad extra que imponen las organizaciones. La mayoría de plazos para las preinscripciones (deberás seguir distintos trámites hasta conseguir tu plaza) se abren por estas fechas. Así que si estás interesado, infórmate en el centro juvenil de tu comunidad autónoma. Puedes ver cómo fue mi experiencia, gracias a una de estas ayudas, en Nepal.

4. Becas MEC.

Si fuiste beneficiario de una beca del Ministerio de Educación de España para tus estudios el pasado año, podrás conseguir una de las becas MEC que te permitirán estudiar inglés, durante máximo un mes, en el extranjero. En este caso, te dan una cantidad de dinero en mano que tú tendrás que administrar para  el curso de idiomas que elijas, en el país que elijas. Aunque, claro, la cantidad varía en función de tu destino.

En mi caso, yo la aproveché para realizar un curso de inglés de un mes en Londres que me dio la posibilidad de descubrir que esa ciudad no era para mí y practicar su idioma a la vez, con una buena ayuda para los precios que se manejan en la capital británica.

5. Prácticas en el extranjero.

Si acabas de terminar tus estudios y no sabes qué hacer a continuación, aunque no descartas irte a un país distinto, becas como la Leonardo Da Vinci te ayudarán a dar el salto. En este caso, podrás conseguir una ayuda mensual para vivir y trabajar en el destino en el que encuentres un trabajo acorde a tu perfil. Tú tendrás que conseguir el alojamiento y pagarte la comida, pero podrás hacer prácticas en sitios muy interesantes.

Puedes buscar las prácticas por tu cuenta y luego la organización o al revés: encontrar una organización educativa que ofrezca distintos proyectos. La duración de esta beca puede ser de hasta seis meses. En mi caso, la aproveché para irme a Bruselas, una oportunidad que puede que de otra forma no hubiese conseguido.

En todos los casos, lo único que te hará falta es iniciativa y muchas, muchas ganas de aprender y disfrutar de la experiencia. Así que ya sabes, ¡si no viajas, es porque no quieres!

¿Dónde puedo cambiar dinero para mi viaje?

Podrás cambiar tu moneda en cualquiera de las oficinas que Global Exchange tiene en los aeropuertos y hoteles de más de 21 países del mundo. Mira en nuestra página web dónde podrás encontrarlas.

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Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

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