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Qué lugares no debes perderte en Rusia

Qué lugares no debes perderte en Rusia

Rusia es un país tan interesante como enigmático, del cual existen millones de estereotipos y lugares comunes, tópicos que solo pueden derrumbarse al visitarlo por libre, emprendiendo una aventura que si bien de entrada puede parecer complicada, es mucho más sencilla de lo que parece.

Las dimensiones de Rusia, el país más grande del mundo y uno de los pocos que se extienden a lo largo de dos continentes, consiguen abrumar a cualquiera que esté planificando un viaje, el cual suele quedar circunscrito a Moscú y San Petersburgo. Pero más allá de sus dos ciudades principales, existe toda una serie de destinos y lugares en este país en los que vale la pena perderse y donde no es complicado llegar, a pesar de las grandes distancias.

En el pasado te hemos explicado cómo viajar por libre en Rusia, además de un sinfín de consejos que aplicar en este país, pero en esta ocasión, te contamos qué lugares no debes perderte en un viaje a Rusia.

San Petersburgo

A pesar de que Moscú es la capital y la ciudad más grande de la Federación rusa, San Petersburgo, antiguamente conocida como Leningrado, es la principal ventana de Rusia hacia Europa y al Báltico, mar que baña sus costas. La también llamada «Píter», fue fundada por Pedro el Grande y planificada para ser la capital del imperio ruso (cumplió esta función durante más de 200 años), surgiendo completamente de la nada.

Imagen del Museo del Hermitage, en San Petersburgo.

Hoy en día, San Petersburgo es una ciudad cosmopolita y moderna, con un legado arquitectónico, cultural y artístico tan grande que la convierte en una ciudad única en el mundo y, en mi opinión, en la más hermosa e interesante del país. Entre sus mayores atractivos se encuentra el Museo del Hermitage, un imponente conjunto de palacios que acogen obras de los mayores artistas mundiales, la Catedral de San Isaac, el templo más relevante de la ciudad junto a la Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada, o la Fortaleza de Pedro y Pablo.

Catedral San Isaac, en San Petersburgo

No pierdas la oportunidad de presenciar el espectáculo del izado de los puentes en el malecón del río Neva, el cual ocurre todas las noches entre la 1:35 h y las 5:45 h para dar paso a las embarcaciones al puerto. Mucho mejor si lo puedes ver durante las legendarias «Noches Blancas de San Petersburgo», fenómeno en el que el resplandor solar permanece en el crepúsculo, ganándole la batalla a la noche.

Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada, en San Petersburgo

Próxima parada: Moscú. Para viajar a esta ciudad, puedes hacerlo en tren, ya sea en uno de alta velocidad (unas 4 horas de trayecto) o en uno nocturno en el que puedes hacer noche (pasa de las 8 horas de viaje). Puedes comprar tus billetes en la web de Russian Trains.

Moscú

No solo encabeza la lista de las ciudades más pobladas de Europa después de Estambul, sino que también ocupa uno de los primeros lugares a nivel mundial en términos de población. Moscú es una ciudad que no necesita presentaciones y cuya fama de ciudad de espías, intrigas y persecuciones fue forjada a pulso, gracias a las películas de Hollywood realizadas durante la Guerra Fría. Después de más de un cuarto de siglo de terminado ese conflicto ideológico, Moscú continúa manteniendo cierta estética soviética, la cual convive, armónicamente, con la modernidad de sus rascacielos, sus tradicionales templos ortodoxos y su característica Plaza Roja.

Plaza Roja, en Moscú.

Sin duda alguna, la Plaza Roja debe ser la primera visita de todo aquel que pise Moscú, ya sea para ver la Catedral de San Basilio, el Mausoleo de Lenin o el imponente conjunto del Kremlin, aunque sería un error no explorar otros atractivos de la capital rusa. En este sentido, no dejes de echarle un vistazo al Parque Gorki, al Teatro Bolshoi, al Museo de la Cosmonáutica ni, desde luego, a su elegante metro, un sistema de transporte único en el mundo que más que un simple subterráneo parece un palacio bajo tierra.

Rascacielos en Moscú

Próxima parada: Kazán. Poco más de 800 kilómetros separan estas dos ciudades y el viaje lo puedes hacer tranquilamente en un trayecto nocturno en tren (de unas 11 horas y media aproximadamente) o bien en avión, en un cómodo vuelo de una hora y media, el cual es operado por varias aerolíneas rusas como Aeroflot, Rossiya o S7 Airlines.

Kazán

Entre las ciudades ubicadas a lo largo y ancho de la línea ferroviaria del Transiberiano, que conecta la Rusia asiática y del Pacífico con la europea, Kazán es una de las más interesantes, no solo por su gran patrimonio histórico y arquitectónico, sino también por su carácter multicultural y multiétnico, gracias al que conviven, armónicamente, musulmanes y cristianos. Tales características le han otorgado el derecho a ser llamada la «tercera capital de Rusia».

Justamente la mezquita Kul Sharif, una de las más grandes de Europa, es uno de sus símbolos y principales monumentos, sin contar con el enorme recinto del Kremlin de Kazán, el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Imagen de la mezquita de Kazán, en Rusia

Próxima parada: Ekaterimburgo. Una manera de experimentar el trayecto del Transiberiano es conectando estas dos ciudades en tren, cuyo recorrido se extiende durante 14 horas y media, aproximadamente (con la opción de hacer noche), además se ser la alternativa más lógica, ya que no existen vuelos directos entre ambos puntos y la escala requiere volver a Moscú.

Ekaterimburgo

La también llamada Capital de los Urales es la puerta de entrada a la parte asiática de Rusia, ya que se encuentra al este de los Montes Urales, considerados la frontera natural entre Europa y Asia. Es uno de los centros industriales y económicos más fuertes del país, además de ser un importante centro de investigación.

Imagen de la Casa Sevastyanov, en Rusia.

Ubicada en un punto estratégico dentro de Rusia, rápidamente se convirtió en un importante nudo de comunicaciones, favoreciendo su desarrollo y tamaño, evidente en su moderno perfil urbano donde cada vez se levantan más rascacielos y en su extensa red de transporte público y su importante aeropuerto internacional. Entre sus principales sitios de interés, destaca la Iglesia de la Asunción, la Casa Sevastyanov, el Teatro de la Ópera y la Iglesia sobre la Sangre Derramada.

Iglesia sobre la Sangre Derramada, en Ekaterimburgo.

Próxima parada: Irkutsk. Si quieres adentrarte en la Rusia más profunda, el corazón de Siberia te espera en esta ciudad, la cual se encuentra a más de 5000 km al este de Moscú. S7 Airlines conecta ambas ciudades con un vuelo directo de 3 horas y 45 minutos, aunque si dispones de tiempo y quieres sumergirte en la alucinante experiencia del Transiberiano, esta es tu oportunidad de pasar unas 54 horas a bordo de un tren.

Irkutsk – Lago Baikal

Irkutsk, a pesar de arrastrar el apelativo del París de Siberia, gracias a la riqueza que trajo la explotación de las minas de oro de la región, no es precisamente una ciudad encantadora. Aun así, es una parada obligatoria dentro del recorrido del Transiberiano por su cercanía a uno de los lugares más espectaculares de toda Rusia: el lago Baikal.

Imagen del lago Baikal, en Irkutsk

Conocido como el «ojo azul de Siberia», este lago de 31 000 km2 es la mayor reserva de agua dulce en el mundo y es, a la vez, el más hondo del planeta, con una profundidad máxima de más de 1600 metros. El entorno del Baikal está compuesto por una gran riqueza natural y diversidad biológica, la cual se puede explorar a través del Great Baikal Trail, una extensa serie de caminos que permiten integrarte por completo en la naturaleza.

Ubicado a una hora de Irkutsk, puedes alojarte en el poblado turístico de Listvyanka u optar por visitar alguna de las islas del lago como Oljón, la de mayor superficie.

La moneda oficial en Rusia es el rublo y así visites grandes ciudades o poblaciones pequeñas, deberás cambiar tu moneda a rublos en Global Exchange para evitarte posibles dolores de cabeza, cuando se trata de utilizar la tarjeta de crédito en este país.

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© Imágenes: Dennis Jarvis, Victor Bergmann, Ninara, bernswaelzquinntheislander, gazrock, seamor, 2048492, Alex KofmanEgoshinVladimir y Marko Mikkonen.

Ricardo Ramírez Gisbert

Arquitecto y apasionado de los viajes y la fotografía. Autor del blog El Arquitecto Viajero y editor de la guía sobre Barcelona en inglés Barcelona N’Do

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