Río de Janeiro en 4 miradores que no te puedes perder

Río de Janeiro en 4 miradores que no te puedes perder

Río de Janeiro, la ciudad más bella de Brasil, es conocida como la Ciudad Maravillosa. No es extraño, pues la capital carioca se ubica en una localización excepcional, en plena Bahía de Guanabara, rodeada por un sinfín de moles rocosas de naturaleza granítica y que le confieren una excepcional fisonomía.

Hoy, os hablaremos de cuatro lugares para disfrutar de las mejores vistas de Río de Janeiro. Todas ellas son de fácil acceso, aunque varias, previo pago.

El Pan de Azúcar supone una de las visitas más importantes que hay que hacer en Río. Se trata de uno de los más bellos morros de la ciudad, accesible en teleférico desde la lejana fecha de 1912. En aquel momento, fue el primer teleférico que se instalaba fuera del continente europeo y el tercero en el mundo entero, lo que supuso un auténtico hito para el país sudamericano.

El pan de Azúcar se ubica en una pequeña península que separa las ensenadas de Botafogo y Copacabana. Es decir, dos de las más memorables playas de Río de Janeiro. Para llegar hasta el teleférico hay que tomar el autobús 107, desde el Distrito Centro de Río de Janeiro o el 512, desde Copacabana.

El Teleférico o Bondinho al Pan de Azúcar nos acercará, en primera instancia, hasta el Morro da Urca, otra mole granítica ubicada a medio camino. El segundo teleférico nos sube ya hasta el Pan de Azúcar. Su situación y altura, a casi 400 metros sobre el nivel del mar, nos proporciona unas fenomenales vistas de varias decenas de kilómetros a la redonda, incluyendo las playas de Copacabana, el Barrio de Botafogo, el Cristo Redentor e, incluso, el Puente de Niteroy y la ciudad homónima. El precio del billete de ida y vuelta con el Bondinho es de 80 reales brasileños (R$).

La segunda de las grandes vistas que nadie debe perderse en Río de la Janeiro es la que se obtiene desde el Cristo Redentor. Se trata, probablemente, de la imagen más icónica de Río de Janeiro de manera que no es inhabitual que para llegar aquí tengáis que soportar algunas colas.

Una bonita manera de disfrutar de las vistas del Cristo Redentor es subiendo hasta esta atalaya con el Tren de Corcovado, un convoy cremallera nostálgico de indudable encanto. Podéis llegar hasta la estación del tren de Corcovado con el bus 180 o 184, desde el centro, o con el 583, desde Copacabana. El precio del boleto del Tren de Corcovado para los adultos parte de los 61 R$, en temporada baja. Con el tren va incluida la visita al Cristo Redentor.

El Morro donde se ubica el Cristo Redentor se localiza a mayor altura, incluso, que el Pan de Azúcar: a 709 metros sobre el nivel del mar, ni más ni menos. Una vez allí, hay que hacerse hueco entre una miríada de turistas hasta llegar al espléndido mirador con vistas a toda la Bahía de Guanabara, incluyendo el Pan de Azúcar del que ya hemos hablado.

Es este un buen momento para ir descubriendo algunos de los lugares más famosos de Río de Janeiro, como el estadio de Maracaná, la ensenada de Botafogo, la playa de Copacabana o la Laguna da Freitas, por ejemplo.

Una tercera vista que merece mucho la pena disfrutar es la que se obtiene desde la Favela de Santa Marta. Se trata de una favela que fue pacificada hace unos cuantos años, por lo que visitarla no supone peligro alguno. Incluso desde la propia favela se organizan visitas a la misma.

Sin embargo, si queréis conocerla, solo debéis acercaros hasta la estación inferior del Bondinho de Santa Marta, una suerte de funicular gratuito que facilita el acceso a la zona superior de la favela a los propios vecinos.

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Desde la estación superior, solo hay que andar unos minutos por una carretera recientemente asfaltada para llegar hasta el que es conocido como Mirador de Pedrao. Desde aquí se puede disfrutar de una maravillosa vista de Río de Janeiro, aunque desde una altura un poquito inferior a la del Cristo Redentor. La mole del Pan de Azúcar se muestra, una vez más, imponente.

La última de las vistas panorámicas que quiero destacar es la que se obtiene desde la que es conocida como Vista Chinesa. Se trata de un pequeño pabellón diseñado en estilo chino, lo que da lugar al nombre del mirador, ubicado en lo alto del Parque Nacional Tijuca. Río de Janeiro es de las pocas ciudades del mundo que dispone de un Parque Nacional es su mismo núcleo urbano. Esta pequeña pagoda china fue construida a principios del siglo XX y se ubica a 380 metros sobre el nivel del mar. Las vistas desde aquí son, nuevamente, fenomenales, pudiéndose obtener en una misma vista tanto el Cristo Redentor como el Pan de Azúcar. Lo peor es que para llegar hasta aquí hay que tomar un taxi, por lo que hay que abonar un precio de entre 40 R$ y 50 R$ (para el viaje de ida y vuelta, con un tiempo razonable de espera).

Cualquiera de las cuatro vistas merecen mucho la pena y la verdad es que suponen uno de los mayores encantos de la Ciudad Maravillosa.

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Imágenes: Marcus Correa.

Jordi Martínez

Aunque mi trabajo es ser médico, comparto esta vocación con la de viajar. He tenido la suerte de conocer más de 80 países alrededor del mundo, la mayoría acompañado de mi familia. Conocer el mundo donde vivimos es la mejor inversión que podemos hacer. En milviatges.com os comparto mis experiencias viajeras.

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