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Ruta por cinco mercados de Hong Kong

Ruta por cinco mercados de Hong Kong

Inmensa y vital, Hong Kong es, sin duda alguna, una de las ciudades más fascinantes de todo el continente asiático. Pero además de por sus atractivos turísticos, esta megaurbe china resulta fascinante por un detalle más: es la auténtica meca del consumismo. Por eso, quienes la visitan no solo lo hacen para disfrutar de sus increíbles vistas desde The Peak o adentrarse en sus históricos templos, para catar su gastronomía, perderse por sus parques naturales o admirar el paisaje desde el Victoria Harbour. Quien viaja a Hong Kong lo hace también para perderse en sus mercados.

Y es precisamente ese lado comercial el que define, a más no poder, la idiosincrasia del hongkonés y de muchos de los turistas que visitan la ciudad: el gran amor por las compras.

Las calles repletas de neones son el escenario principal de todo un universo de mercadillos que, tal como aparecen, vuelven a desaparecer. Tenderetes que surgen como por arte de magia cada mañana, ofreciendo a los potenciales clientes todo tipo de productos. Desde antigüedades hasta insectos. Desde peces a productos de imitación. Desde joyas a souvenirs. No importa qué se busque: en Hong Kong se puede encontrar hasta lo inimaginable.

Así que no lo dudamos y nos perdemos por sus calles abarrotadas de gente dispuestos a tirar de tarjeta o de efectivo. A sentirnos, al fin y al cabo, como un hongkonés más.

Temple Street Market

Es, sin duda, uno de los grandes clásicos de la ciudad. Ubicado en Temple Street, la calle que le da nombre, este mercado nocturno (en la imagen de portada) hace su aparición en el momento en el que el sol se pone y los carteles de neón comienzan a cobrar vida. El alboroto que se vive mientras se camina por sus puestos es digno de disfrute: los vendedores gritan sus productos, los turistas escudriñan el género y los locales ojean por encima si hay alguna novedad que les interese.

¿Y qué se puede encontrar aquí? ¡Pues casi de todo! Pero eso sí, de imitación. Desde máquinas para hacer masajes a juegos de té de porcelana china o fundas para el móvil. Lo único imprescindible, antes de lanzarse a la aventura, será entrenar el arte del regateo, técnica indispensable para hacer un buen negocio.

Al merodeo esencial por sus tenderetes se le puede añadir la estupenda experiencia de catar algo de gastronomía local en cualquiera de sus puestos callejeros.

Para los más atrevidos, existe una zona al final de la calle donde animarse a cantar, karaoke y micrófono en mano, para todo aquel que le plazca escuchar. Otra opción es, por qué no, conocer qué depara el destino contratando los servicios de cualquiera de los adivinadores que estarán, por supuesto, esperando en sus pequeñas casetas ansiosos por mostrar sus dotes.

Mercado de pájaros

No muy lejos de Temple Street, también en el barrio de Kowloon, se encuentra este peculiar mercado: un rincón de lo más encantador en el que los pájaros son los protagonistas. Porque la presencia de estos animalitos en la vida de los hongkoneses es, según los preceptos del fengshui, importantísima: son símbolo de buena suerte y portadores de buenas noticias.

Para descubrir el mercado hay que acercarse hasta el Yuen Po Street Bird Garden. Allí, aproximadamente una veintena de puestos exponen todo tipo de pájaros, desde canarios o inseparables a loros o papagayos. Junto a ellos, y también en venta, se pueden ver bellísimas jaulas artesanales de todos los tamaños y complementos para las mascotas. Incluida su comida, ¡por supuesto! Bolsas con grillos o gusanos vivos componen el menú más exquisito que se puede adquirir.

Una de las mayores curiosidades de este mercado es que, muchas mañanas, se pueden encontrar en él a señores mayores de paseo con sus pajarillos metidos en las jaulas. ¿La razón? Aprovechan para sacarlos de casa y que respiren aire fresco, al tiempo que entre ellos socializan y echan un buen rato de charla. China en estado puro.

Ladies Market

El Mercado de las Señoras, ni más ni menos: otro de los grandes reclamos comerciales de Hong Kong que todo amante de las compras debe conocer. A lo largo de, aproximadamente, un kilómetro de largo, ocupando la calle Tung Choi, junto a la parada de metro de Mong Kok —la zona más congestionada de la ciudad, por cierto— se extienden más de un centenar de puestos en los que comprar, sobre todo, prendas de ropa de grandes marcas. Obviamente, de imitación.

Con los años la oferta ha ido ampliándose y ahora también es fácil encontrar en él maletas, mochilas, objetos de recuerdo y hasta productos tecnológicos, con lo cual cada vez tiene más parecido al vecino Temple Street Market.

A pesar de todo, siempre se encuentra abarrotado de gente, lo que demuestra, de nuevo, que en Hong Kong ir de compras es la actividad más exitosa.

Goldfish Market

¡Y de nuevo, el fengshui haciendo de las suyas! Según este antiguo sistema filosófico chino de origen taoísta, los tanques de peces de colores son también símbolo de buena suerte. Dependiendo de qué se quiera conseguir, será más apropiado hacerse con determinadas especies y colores: eso guiará el destino.

Por eso no es de extrañar que toda la zona norte de la calle Tung Choi (¡exacto!, la misma en la que se ubica el Ladies Market) esté dedicada a pequeñas tiendas y puestos en los que hacerse con todo tipo de peces. Pasear por ella y asomarse a algunos de los negocios es algo absolutamente hipnotizante: los tanques con luces fluorescentes y la diversidad de especies, en ocasiones de lo más exóticos, hacen que sea imposible pasar de largo.

Normalmente, además de en los tanques, en las puertas de los locales cuelgan innumerables bolsas de plástico con peces en su interior –¡qué iba a haber en ellas si no…!-. Los precios, claro está, varían dependiendo de las características de estos y de su eficacia, pero pueden llegar a cantidades inimaginables. Será raro no toparse con curiosos e interesados contemplando las bolsas con detenimiento, quizás tratando de decidir cuál de ellas llevarse a casa.

Mercado de Antigüedades de Cat Street

Y llega el momento de cruzar por primera vez al otro lado de la bahía de Kowloon: nos vamos a la isla de Hong Kong. En el distrito de Central, concretamente en la zona del Soho hongkonés y muy cerca del famoso Man Mo Temple, se ubica Cat Street, nuestro último destino.

Ya en los años 20 toda esta zona comenzó a llenarse de pequeños negocios en los que se comerciaba con artículos de segunda mano y antigüedades. Con el tiempo a estos objetos se fueron añadiendo también otros que habían sido robados. En cantonés, a este tipo de productos se les llama «artículos de rata» y a los que los compran, «gatos», de ahí que la calle pasara a conocerse con este nombre: Cat Street.

Hoy día es todo un mercado compuesto por tiendas y puestos en los que encontrar antigüedades y que continúa abriendo a diario. Aunque, eso sí, hay que ser precavido: en muchas ocasiones intentan dar gato por liebre y lo que ofrecen son artículos falsos y réplicas de objetos pertenecientes a otra época. Si se busca regresar a casa con un recuerdo original, este es el lugar idóneo para encontrarlo: láminas antiguas, carteles de propaganda del Partido Comunista Chino, monedas de otras épocas o El Libro Rojo, de Mao Tse Tung, son solo algunos de los souvenirs que se pueden encontrar.

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Imágenes: Cristina Fernández.

Cristina Fernández

Periodista de vocación y apasionada por los viajes, estaba claro que mis dos mundos acabarían por cruzarse desde el mismo instante en el que, a pesar de ser de sangre andaluza, nací en Londres. Estar montada en aviones desde que apenas tenía uso de razón me hizo cogerle cariño a este medio de transporte, y así, a veces por trabajo y otras por afición, llevo recorridos más de 60 países. La televisión ha sido mi casa durante 14 años. Ahora lucho día a día por vivir de lo que más disfruto: el periodismo de viajes.

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