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10 lugares insólitos que hay que visitar una vez en la vida

10 lugares insólitos que hay que visitar una vez en la vida

Existen lugares en el planeta que, por su particularidad, podrían denominarse insólitos. Algunos de ellos son patrimonio de la humanidad, otros no, pero lo que no se puede negar es que no hay un rincón en el mundo igual a otro. Aquí va una lista de 10 lugares insólitos para ver una vez en la vida (¡o más de una!).

Desierto de Uyuni, Bolivia.

El mayor desierto de sal y el más alto del mundo se encuentra en la región altiplánica de la cordillera de los Andes, en Bolivia. Además de la sal, en este lugar se extrae litio, ya que cuenta con la reserva más importante del planeta. Para su visita, se recomienda alquilar un coche de tracción 4×4 con conductor y pasar un par de días, o tres, para recorrerlo de cabo a rabo y poder disfrutar de su inmensidad blanca. Tendrás la sensación de encontrarte sobre un manto de nieve o por encima de las nubes. En estas latitudes, los rayos del sol pegan muy fuerte así que, ¡no te olvides las gafas de sol!

Imagen del desierto de Uyuni, en Bolivia.

Templos de Bagan, Myanmar.

La visión de conjunto de una llanura salpicada por miles de estupas (templos) por toda la ciudad de Bagan, en Myanmar, es insuperable. Un lugar donde todavía se puede disfrutar, en soledad, de templos que quizás hace semanas que nadie haya pisado. Durante el imperio burma se llegaron a construir hasta 4400 templos y se dice que Bagan es uno de los mayores intentos del ser humano de acercarse al territorio de los dioses.

Imagen de los templos de Bagán, en Myanamar

Desierto del Gobi, Mongolia.

Aunque en el Gobi las dunas no abundan (el Gobi es muy extenso y posee un paisaje de lo más diverso), las Khongoryn Els son las dunas del desierto del Gobi, las más largas y espectaculares de Mongolia. Estas son toda una rareza de unos 100 km de largo y 12 de ancho que emerge en medio de un valle de verdes pastos y que parece un espejismo de lejos. De hecho, justo a sus pies se pueden ver caballos comiendo césped. Un curioso paisaje.

Imagen del desierto del Gobi, en Mongolia

Desierto de Lut, Irán.

Dash-e-Lut, o el desierto del Lut, en el noreste de Irán, es el más cálido del planeta, llegando a tener temperaturas de hasta 70 Cº en verano (aunque tiene zonas de hasta 2500 metros de altitud donde en invierno nieva). Para visitarlo, se recomienda dejar atrás la carretera y adentrarse en las dunas en un coche a tracción con conductor. Esta es la única manera de disfrutar de la inmensidad del desierto en todo su esplendor y ver los kaluts, unas formaciones curiosas que el viento ha ido modelando con el tiempo. Una buena experiencia es pasar la noche y encender una hoguera en mitad de la nada.

Isla de Pascua, Chile.

Es el segundo lugar habitado (después de la isla de Pitcairn, también en el océano Pacífico) más alejado de la civilización. Solamente con este dato podemos comprender que los rapanuís (habitantes de Rapa Nui o Isla de Pascua) tengan una cultura, lengua e identidad propia y que se hayan mantenido hasta el momento las estructuras de los moais, unas esculturas gigantescas, con forma humanoide, diseminadas por toda la isla, que han sido objeto de estudio por numerosos arqueólogos del mundo.

Imagen de la Isla de Pascua, en Chile.

Al estar la Isla de Pascua tan lejos de todo, se recomienda llevar pesos chilenos, moneda que podrás cambiar con Global Exchange.

Ushuaia, Argentina.

Este lugar remoto de Tierra de Fuego causa una fuerte atracción en todo viajero. Glaciales perpetuos, frondosos bosques, montañas imponentes y una fauna marina de lo más diversa hacen que este magnetismo perdure y se mantenga en el recuerdo de quien ha tenido la fortuna de llegar hasta aquí. Ushuaia es llamada «la ciudad más austral» del planeta y de Tierra de Fuego se dice que es «el fin del mundo», unos calificativos que hacen justicia a la descripción y las sensaciones que transmiten este lugar.

Imagen de Ushuaia, en Argentina.

Hay que tener en cuenta que Buenos Aires queda a 3000 km y la Antártida está solo a 1000. Únicamente hay que salir un poco de Ushuaia para sentir la soledad que debían experimentar los pioneros y grandes aventureros al llegar aquí. Aventura, emoción, historia y leyenda se funden en la mente del visitante.

Valle de la luna, Chile.

Para visitar un paisaje lunar no hace falta subirse a un cohete y pagar una millonada. Existe un lugar muy parecido en la tierra: se llama el Valle de la luna, y tal y como su nombre indica, su orografía es muy parecida a la del satélite que todos conocemos y hemos visto en reportajes. Este paraje desértico se encuentra en el norte de Chile (región de Antofagasta), así que podemos llegar en avión hasta allí.

Imagen del Valle de la luna, en Chile.

Volcán de la isla de Tanna, Vanuatu.

En una pequeña isla de Tanna, en Vanuatu (un pequeño país del Pacífico muy cercano a Fiyi) se encuentra el volcán más accesible del mundo. Este se llama Mount Yasur y es accesible porque se puede llegar en coche por una pista hasta el mismo pie del volcán. Para verlo en todo su apogeo, solo debemos subir a la cima de este (unos diez minutos caminando) y esperar a que se haga de noche para ver los destellos que emanan de su interior, parecidos a fuegos artificiales. Pero, ¡cuidado! Para su visita, se recomienda ir acompañado de alguien del lugar que conozca perfectamente la situación del volcán.

Machu Picchu, Perú.

Esta montaña sagrada que escogieron los incas para construir su ciudad posee una belleza única, así que no es de extrañar que este lugar insólito sea visitado por miles de turistas cada año. Si hay algo que tiene de especial este paraje son las increíbles vistas que se pueden divisar desde lo alto de su cumbre. Vale la pena madrugar y llegar a primera hora de la mañana para ver salir el sol y quedarse hasta última hora del día, cuando ya todo el mundo se ha ido y se respira una tranquilidad absoluta.

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Las cataratas de Iguazú, entre Brasil y Argentina.

Imagen de las cataratas de Iguazú.

Con 275 saltos de agua, las cataratas de Iguazú son uno de los lugares naturales más impresionantes de Sudamérica. Destaca sobre todo la llamada «Garganta del Diablo», un cañón en forma de «U» invertida, con 150 metros de anchura y 80 metros de altura. Aunque el salto más grande, majestuoso e impresionante es el «Salto de la Unión», dividido por la línea fronteriza entre Brasil y Argentina.

Un secreto: la mayor parte de las cascadas se encuentran en territorio argentino, a pesar de que es desde el lado brasileño desde donde se obtienen las mejores vistas.

¿En cuántos de ellos has estado? ¿Cuáles te gustaría visitar? Si se te ocurre algún otro lugar insólito, déjanos un comentario debajo de este artículo. Y, por supuesto, recuerda informarte sobre la moneda en curso en el lugar que elijas y cambiarla con Global Exchange.

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Celia López

Autora de “Quaderns de bitàcola”, un blog sobre una vuelta al mundo y otros viajes por los cinco continentes. Con la experiencia de más de setenta países visitados, me gusta escribir información práctica de los destinos, guías de viaje y describir las sensaciones de los lugares en los que he estado para que cualquier persona pueda planificar su viaje por libre. Mi gran hobbie es viajar y mi lema es: “No me conformo con que me lo expliquen, quiero conocerlo con mis propios ojos”.

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