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Los lagos más bonitos de Suiza

Los lagos más bonitos de Suiza

No falla. Cuando alguien menciona la palabra «Suiza», las primeras imágenes que vienen a mi cabeza son: una tableta de chocolate negro, bancos, un reloj y espectaculares paisajes de montañas y lagos rodeados de vastas y verdes praderas. De todo ello, me quedo con el chocolate y los paisajes. A poder ser, de manera combinada.

Porque la Suiza que nos han vendido en anuncios y películas es exactamente la que encuentras al visitar este país centroeuropeo, siempre neutral, ordenado y limpio.

Si realizas una primera visita al país y eres más entusiasta de la vida al aire libre que la confinada a una urbe, entonces te aconsejo que disfrutes de los muchos y bellos lagos que se esconden entre los pliegues montañosos de Suiza.

Es complicado verlos todos, salvo que tengas varios días y no te asuste conducir largas horas en la carretera. Por ello, te dejamos esta selección de los mejores lagos que visitar en Suiza.

Lago Seebergsee

Comenzamos con uno pequeño. Sin embargo, ya se sabe que las mejores esencias vienen en frascos pequeños.

Situado en el cantón de Berna, si comparas la enormidad del lago Seebergsee (en la imagen de portada) con la de otros lagos suizos, te parecerá un estanque. Alrededor de este oasis de tranquilidad encontrarás un buen número de senderos, aptos para largas caminatas en la naturaleza o para ciclistas que busquen disfrutar de un día de pedaleo sencillo.

Lago Ginebra (o lago Lemán)

El lago Ginebra es uno de los más grandes de Europa. La ciudad homónima se asoma a su orilla, siendo la gran fuente central de lago —llamada Jet d’Eau y que propulsa un chorro de agua hasta 140 metros de altura— uno de los símbolos de la ciudad.

Cuando llega el buen tiempo, las orillas del lago Ginebra cobran vida, con multitud de familias, parejas y grupos de amigos disfrutando de un picnic en sus verdes pastos. Además, durante el verano no es extraño ver a gente practicando remo, buceando, paseando en velero, nadando o haciendo windsurf en las aguas del lago.

Lago Lucerna

El cuarto lago más grande de Suiza se extiende desde la pintoresca ciudad de Lucerna hasta las preciosas gargantas de los Alpes Suizos.

El lago Lucerna se formó hace unos 12 000 años como consecuencia del deshielo del glaciar del río Reuss. De hecho, toda la zona de Lucerna estaba cubierta de glaciares, como podrás aprender en el Jardín Glaciar, una de las principales atracciones turísticas de Lucerna. En esta cueva-museo se han encontrado fósiles con más de 20 millones de años de antigüedad.

Si quieres explorar a fondo el lago, lo mejor que puedes hacer es apuntarte a algunos de los tours en barco que ofrecen varias compañías de la ciudad.

El lago Constanza reparte su belleza entre tres países: Suiza, Alemania y Austria. Está situado en la región del Rin y es el tercer lago más grande de Europa Central.

Lo que más admiran los viajeros que visitan el lago Constanza son las pintorescas islas que motean sus aguas. Una de las más bellas es aquella en la que se asienta la ciudad de Lindau, que forma parte del estado alemán de Baviera del Sur.  Porque incluso a día de hoy, los tres países que bañan las aguas del Constanza aún tienen problemas para delimitar qué parte del lago corresponde a cada uno. Esto deriva en disputas sobre qué país tiene derecho a pescar en ciertas partes del lago.

Lago Lugano

Otro lago que se encuentra en la frontera con otro país es el lago Lugano. En este caso es Italia el estado que se asoma al otro lado de sus aguas de azul brillante.

El lago toma el nombre de la bonita ciudad de Lugano, en el cantón suizo de habla italiana. A lo largo del paseo del lago, encontrarás varios embarcaderos de los que parten tours organizados en barco que te descubrirán rincones escondidos del lago, como la histórica población de Gandria.

Con tan solo 250 habitantes, las casas de Gandria parecen trepar una colina completamente tomada por la vegetación. En su centro histórico, al que solo se puede acceder a pie, la iglesia de San Vigilio (siglo XV) queda como muestra de su esplendor medieval. Hoy en día, en la inspiradora Gandria se han asentado artistas de varios rincones del mundo.

Lago Oeschinensee

Este lago es uno de los más desconocidos de la lista y, por tanto, un lugar perfecto para perderte y desconectar de este apresurado mundo el tiempo que quieras.

Se encuentra en el valle de Oeschinen, a tan solo unos kilómetros de la población de Kandersteg (cantón de Berna). Durante una mitad del año, sus bellas aguas azul-verdosas se encuentran totalmente congeladas, pudiendo, si te atreves, patinar sobre su superficie. Otros prefieren practicar la pesca en el hielo, ya que las truchas del lago Oeschinensee son famosas en toda Suiza.

Cuando llega el buen tiempo, la actividad se traslada a la extensa red de senderos que horadan las montañas que rodean el valle de Oeschinen. Llévate agua, protector solar, gafas de sol y un sombrero o gorra, y camina sin prisa mientras te detienes a contemplar las distintas perspectivas que te ofrecen los magníficos miradores naturales.

Lago Thunersee

Un lago alpino situado en el corazón del Oberland bernés, Thunersee se hace especialmente pintoresco por las magníficas montañas que lo rodean y los pintorescos pueblos a lo largo de sus orillas. Merece la pena visitar la ciudad de Thun, de donde el lago toma su nombre, para experimentar el gran castillo y el histórico casco antiguo medieval. También son de destacar las 12 hermosas iglesias que ocupan la costa, todas ellas datan de la época medieval.

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David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

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