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El lago Negro, en Suiza

El lago Negro, en Suiza

Cuenta la leyenda que un gigante osó lavarse los pies en uno de los lagos suizos, dejando sus aguas negras, color que ahora le da nombre. Sea verdad esta historia o no, lo cierto es que el lago Negro —o Schwarzsee— es un deleite de tonalidades para la vista de cualquiera que lo contemple, que hacen que los kilómetros que hay que recorrer hasta llegar a él bien valgan la pena.

Hace un tiempo ya te hablamos, en Travel and Exchange, de uno de los lagos que, con gracia, adornan Suiza, el lago Lemán. Pero como seguramente ya supondrás, no es el único en un país en el que la naturaleza lleva la vara de mando y esta se puede observar por doquier. Por eso, en esta ocasión y para que, poco a poco, puedas ir conociendo cada recoveco natural suizo, queremos llevarte hasta el lago Negro.

De Ginebra al lago Negro

Para llegar a este lago alpino existen múltiples opciones, dependiendo de dónde te alojes en Suiza y de las ganas que tengas de andar para llegar hasta él.

Una de las opciones posibles, si estás en Ginebra, es que cojas un tren a Friburgo. Los encontrarás con mucha frecuencia y en menos de una hora y media estarás allí —el precio del billete de tren es de 42 francos suizos (CHF), unos 37 euros, sin descuentos o promociones—. Sin duda, otra de las cosas maravillosas que encontrarás en este país es su sistema ferroviario. Los trenes son precisos y eficientes, ¡como un reloj suizo!

Una vez en Friburgo, la mejor opción será que cojas el autobús 123, que pasa cada hora y que, en otra hora, te llevará directamente al lago Negro (el precio del billete es de 12,40 francos suizos, unos 11 euros). Si eres muy valiente, siempre podrás andar los, aproximadamente, 30 kilómetros que separan ambos puntos —lo que vendría a ser el equivalente a una etapa del Camino de Santiago—.

A tu vuelta, antes de regresar a Ginebra, si te queda tiempo, siempre podrás hacer una parada en Friburgo, una pequeña ciudad medieval, poco común en el mapa de alguien que viaja hasta allí, pero que cuenta con un casco histórico y una catedral, la de San Nicolás, que bien merecen una visita. Además, no estaría de más que te dieses un pequeño paseo por las calles de esta ciudad para disfrutar de las curiosas fuentes medievales que presiden muchas de sus plazas.

De Berna al lago Negro

Otra opción posible (la que hice yo, cuando estuve allí) es ir hasta el lago Negro desde Berna, haciendo una parte en tren y la otra andando —23 kilómetros, en total, de esta última forma—. Si decides elegir la misma, y también hacerla caminando como fue mi caso, te cuento que yo empecé la ruta en Schwarzenburg, hasta donde llegué en tren, desde Berna —es una hora de trayecto para cubrir los, más o menos, 20 kilómetros que separan ambos puntos y el billete vale 11,6 francos suizos (unos 10 euros)—.

La ruta andando desde Schwarzenburg hasta el lago Negro es apta para quienes están acostumbrados a caminar con algo de desnivel y se puede ir adaptando en función del ritmo de cada uno (aunque cierto es que algunas subidas te dejan sin aliento y no solo por la belleza de la naturaleza que las rodea). En mi caso, cuando estuve allí, hice una versión algo simplificada evitando ciertas zonas de bosque pero, aun así, los paisajes me parecieron impresionantes.

Una vez que dejes de admirar el bello reflejo de la luz en las aguas de este lago rodeado por escarpadas montañas, podrás emprender el camino de regreso a tu punto de inicio. En este caso, siempre tendrás la opción de volver por Friburgo, siguiendo algunos de los pasos que te he indicado en el punto anterior. Tendrás que coger el mismo autobús hasta Friburgo pero, una vez allí, subirte al tren que te lleve a Berna (tardarás 25 minutos y el precio del billete es de 14,20 CHF, unos 12,2 euros), en lugar de hacerlo en dirección a Ginebra.

Cuándo ir al lago Negro

La mejor época para hacer esta escapada es durante la primavera o el verano, cuando las temperaturas se han suavizado —suelen oscilar entre los 18 y los 28ºC— y el frío invierno ha quedado atrás —el termómetro en esta estación puede marcar entre los 2 y los 7ºC, sobre todo entre enero y febrero—. Yo fui a mediados de marzo y, la verdad, tuve bastante suerte porque pese a que aún quedaba algo de nieve en las cumbres más altas, el camino hasta el lago lo encontré sin esta y bastante soleado. Pero no tiene por qué ser siempre así.

Si, aun así, decides viajar hasta allí en los meses mas fríos, siempre podrás aprovechar para esquiar por allí, en el caso de que seas un aficionado de este deporte —sabido por todos que es común en este país— o, simplemente, admirar las heladas, pero siempre bonitas, aguas del cautivador y enigmático lago Negro.

¿Dónde cambio moneda para mi viaje?

Viajes cuando viajes a este país, necesitarás llevar contigo francos suizos durante toda tu estancia en el mismo. Con Global Exchange, tendrás la posibilidad de cambiar tu moneda al franco suizo antes de salir o en Ginebra porque cuenta con oficinas en el aeropuerto de esta ciudad:

© Imágenes: Miriam Gómez Blanes.

Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

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