Travel and Exchange, el blog de los viajeros que cambian moneda

Viviendo el lago Malawi

Viviendo el lago Malawi

Cuando el gran aventurero y explorador David Livingstone observó por primera vez el lago Malawi en la oscura noche, le puso el sobrenombre de «El lago de las estrellas». Multitud de pequeñas luces se movían sobre la superficie del lago. Eran los pescadores que faenaban sin descanso para alimentar a sus numerosas familias.

Y es que el lago Malawi, el tercero más grande de África y noveno del mundo, es una importante fuente de vida para los habitantes de los tres países que se reparten sus aguas: Malawi, Tanzania y Mozambique.

Este lago de agua dulce se encuentra en la parte este de la cordillera del Rift y tuve la fortuna de visitarlo hace un par de años, durante mi periplo de dos meses por parte del sur de África.

¿Cómo llegar al lago Malawi?

Desde Europa, la forma más directa es volar a Lilongwe, capital de Malawi, con Kenya Airways, Ethiopian Airlines o South African Airways. Desde Lilongwe, existen muchos transportes que te llevarán a la zona sur del lago. Sin embargo, con sus más de 500 km de largo, es normal que existan otros muchos puntos de acceso. En mi caso, llegué procedente de Mozambique y crucé la frontera con Malawi por tierra, a la altura de Mandimba, para tomar una pick up que me llevaría a Mangochi.

En Mangochi, pasé una noche antes de viajar en la caja de otra camioneta, sin espacio para mover un pie, hasta Cape Maclear, una especie de cabo natural formado en el extremo sur del Malawi.

malawi3

Descubriendo la naturaleza del Malawi

El Nyasa, como también se conoce al Malawi («nyasa» significa «lago» en lengua bantú), es un lago de una importancia biológica tal que se ha llegado a comparar con las islas Galápagos ecuatorianas.

Durante los días que pasé allí me dediqué a explorarlo de todas las maneras posibles: en kayak, buceando y por tierra.

Este es uno de los mejores lagos del mundo para realizar submarinismo. En su parte sur se encuentra el Parque Nacional del Lago Malawi y muestra tal variedad de peces que uno no sabe si está buceando en agua dulce o en la Gran Barrera de Coral australiana. Hay cerca de mil especies distintas de peces coloridos, cifra imbatida por cualquier otro lago del mundo. De ellas, unas 350 son del subgénero de los cíclidos, siendo unas 345 endémicas, tan solo existentes en el Malawi.

En muchos de los resorts y hoteles que pueblan las orillas del lago ofrecen excursiones en las que se combina un paseo en barca o kayak y buceo, ya sea con bombona o tubo. La profundidad media del lago es de unos 300 metros, pero hay puntos en los que casi llega a alcanzar los 800.

lago-malawi-590

Yo opté por el kayak porque intento probarlo en todos los sitios en los que lo tienen disponible. El hecho de poder explorar cualquier costa a tu aire y a golpe de remo es una de las cosas que más me gusta hacer cuando viajo por el mundo.

Partí de Cape Maclear a primera hora de la mañana pertrechado con mi mochila, gorra, gafas de sol y gafas de bucear. Tardé una hora en llegar a la primera isla que se encontraba frente al resort. Sí, de las aguas del Malawi, enmarcadas por las montañas del Rift, emergen islas como pequeñas colinas verdes que contrastan con el azul del líquido elemento. Dos de ellas, Likoma y Chizumulu, están habitadas por varios miles de personas que viven de la explotación de bananas, tapioca y mangos, así como de la pesca.

Primero la rodeé para buscar un punto de atraque y después, até mi kayak y me dediqué a explorar el fondo marino. Grandes grupos de peces coloridos se movían aquí y allá, felices y despreocupados, como si supieran que nadan en las protegidas aguas de un Parque Nacional. Puedes pasar horas contemplándolos sin aburrirte.

Pero la tierra y el aire también adquieren su protagonismo, con hipopótamos, algún cocodrilo y águilas pescadoras.

Tras unos días en el sur del lago, bajé al Paque Nacional de Liwonde y la ciudad de Blantyre para después volver a subir hacia la zona norte del Malawi. Allí encontré un resort que me recordó a los que había visto en el Caribe. Las aguas que rodean al pequeño pueblo de pescadores de Nkhata Bay son cristalinas y muestran un fondo marino donde la vida se expresa en múltiples y vívidos colores.

Aquí han construido varios alojamientos ecológicos destinados en un principio a mochileros pero que, con el tiempo, han ido mejorándose para apuntar a un turista con mayor poder adquisitivo. A pesar de ello, sigue siendo posible encontrar ofertas baratas para poder disfrutar de este paraíso.

Lago Malawi

Volví a tomar un kayak para explorar esta zona y caminé por su zona forestal. A orillas del lago la actividad es frenética cada mañana. Los habitantes viven del y con el Malawi. Las básicas barcas de pescadores regresan de la faena nocturna a primera hora de la mañana mientras las mujeres lavan la ropa y los niños se bañana y juegan, corriendo de un lado a otro de la orilla.

Es en ese momento cuando uno puede respirar la auténtica esencia africana, más allá de los bonitos paisajes y los resorts.

El lago Malawi ofrece ambas cosas. Un pack perfecto.

Por último, no olvides cambiar tu moneda con Global Exchange antes de emprender tu viaje.

[cta id=»3897″ align=»none»]

David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Menú de cierre