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<i>Road trip</i> en la Great Ocean Road australiana

Road trip en la Great Ocean Road australiana

Decir que Australia es simplemente un país me parece limitarse a lo que nos cuentan los mapas. Realmente tiene dimensiones continentales y para conocerlo bien es preciso tener mucho tiempo y dinero, ya que es bastante caro para el poder adquisitivo del español medio.

Para solucionar un poco ambos problemas, lo mejor es alquilar una autocaravana -o una monovolumen adaptada para poder incluir un colchón- y explorar el país con la casa a cuestas. De esta guisa recorrí, durante un mes, parte del sureste y la costa oeste.

Fue una experiencia inolvidable, pero si me dijeran que tengo que elegir una parte de mi viaje, no habría lugar a dudas: la ruta por la Great Ocean Road.

La Great Ocean Road es una carretera que discurre entre las poblaciones de Warrnambool y Torquay, en el estado de Victoria.

Aunque hoy en día se trata de un recorrido escénico que se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de Australia, el motivo de su creación fue bien distinto. Fue construida por australianos excombatientes de la Primera Guerra Mundial con el objetivo de ser el monumento conmemorativo a los caídos más grande del mundo. Lo consiguieron.

La velocidad máxima que puedes alcanzar a lo largo de todo el trazado es de 80 km/h pero te aseguro que no pasarás de los 50 km/h. Los paisajes que te acompañarán llamarán poderosamente tu atención y querrás ralentizar el ritmo para no perdértelos. Serán el mayor peligro que encontrarás y lo mejor que puedes hacer es conseguir que alguien se vaya contigo y engañarle para endosarle el papel de conductor. Habrás triunfado como nunca.

Nosotros, como éramos una pareja bien avenida, acordamos conducir un rato cada uno. Atravesamos Melbourne y pusimos rumbo a Geelong y Torquay, punto de comienzo del serpenteante trazado a lo largo de la salvaje costa del estado de Victoria.

Great Ocean Road

La Great Ocean Road atraviesa zonas boscosas, acantilados de formas retorcidas y playas solitarias, además de bonitos pueblos costeros como los de Anglesea, Lome, Apollo Bay y Port Campbell, muy populares entre los veraneantes.

Aunque los 245 km se pueden recorrer en un solo día, son muchos los que paran aquí y allá, embelesados en cada recodo. Recomiendo que lo hagáis en un par de días para saborearla bien. Además, esto te permitirá contemplar la joya de la corona, los Doce Apóstoles, en sus dos momentos más espectaculares del día: atardecer y amanecer.

Los Doce Apóstoles

Los Doce Apóstoles (The Twelve Apostles) son unas formaciones de roca calcárea que aparecen como agujas en la orilla del mar. Formaban parte de los acantilados, pero el efecto erosivo del agua fue creando cuevas que acabaron por derrumbar parte de los acantilados, dejando a los Apóstoles como huérfanos solitarios abandonados al poder de los embates del Pacífico. Con el paso del tiempo ellos también acabarán por sucumbir y se desplomarán como gigantes de arena.

Llegamos hasta el mirador de los Doce justo cuando el sol comenzaba a hundirse en el horizonte. La luz, naranja primero y rosada después, teñía de fuego el cielo y encendía la roca caliza de los gigantes huérfanos. Un espectáculo inolvidable.

Aunque en Australia no se puede dormir en la autocaravana en cualquier sitio, aprovechamos que nos encontrábamos en temporada baja para aparcar a unos metros de unas escaleras conocidas como Gibson’s Steps. Están labradas en el acantilado y descienden hasta la arena. Esa noche tuvimos una luna llena inmensa que iluminaba todo a la perfección. Como no podía dormir, decidí bajarme a la arena con mi ordenador y narrar lo que sentía en ese instante. Fue un momento mágico. Pasear por esa playa en la fría noche, con el embravecido mar y la arena iluminados y la sombra de los Apóstoles alineada a unos metros. Aún hoy se me pone una sonrisilla tonta al recordarlo.

Los doce apóstoles, Australia

Los Doce Apóstoles y la abrupta costa no es la única atracción de la Great Ocean Road. Del mismo estilo tenemos London Arch, Loch Ard Gorge e Island Archway, pero también hay edificios históricos y una flora y fauna dignos de mención.

Hay un desvío de unos 20 kilómetros que lleva a un blanco faro del siglo XIX cuyo interior puede ser visitado. Sin embargo, lo más emocionante nos ocurrió en el camino al faro. La carretera estaba rodeada por bosques de eucaliptos a ambos lados y yo andaba con la mirada perdida posada sobre los árboles. De repente vi un animal con forma de osito colgado de una de las ramas. Paramos el coche en la cuneta y nos bajamos corriendo. Era un bosque plagado de koalas.

Fue muy emocionante verlos por primera vez en nuestras vidas. Comían hojas de eucalipto tranquilamente y nos dejaron acercarnos, e incluso tocar su suave y denso abrigo de piel.

Koala en Australia

La guinda del pastel a uno de los mejores road trips que se pueden hacer en el mundo.

Nota de interés: la Great Ocean Road es una carretera sin peajes, pero el alojamiento, alimentación y combustible no es nada barato en Australia. Os recuerdo que en este país se conduce por la izquierda, el idioma que se habla es el inglés y la moneda en circulación es el dólar australiano (AUD). La vuestra podréis cambiarla en cualquiera de las oficinas de Global Exchange.

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David Escribano

Aunque estudié ADE y Económicas, siempre me gustó escribir historias inventadas. Hace una década que viajo para no tener que imaginarlas. Editor desde el 2007 en Viajablog y miembro de Travel Inspirers.

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