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60 (+1) cosas que todo estudiante erasmus ha vivido

60 (+1) cosas que todo estudiante erasmus ha vivido

Promotor de encuentros entre culturas, curso acelerado de idiomas, espabilador oficial de personas que se encuentran en la tardía edad del pavo, entrenador de hígados y barrigas cerveceras, killer de parejas a distancia y celestino de parejas destinadas a encontrarse… Pero, sobre todo, gran experiencia y recuerdo inolvidable para todos los que tuvieron la suerte de vivirlo… Erasmus, ¡tú sí que sabes cómo llevar la felicidad a la vida de un universitario!

Aquí vamos a contarte 61 cosas que todo estudiante erasmus ha vivido durante el mejor año de su vida:

1. La adrenalina vivida la noche antes de comenzar la aventura (lleno de ilusión y cagándote de miedo).

2. La emoción del momento en que el avión aterriza en tu nuevo país y en tu mente solo hay una pregunta: «Y ahora, ¿qué?»

3. Jurar y perjurar que no vas a socializar con otros erasmus españoles para poder aprender un nuevo idioma…

4. …y acabar juntándote con ellos. ¡Si es que la cabra tira al monte!

5. Meter a dormir en tu habitación de 10 metros cuadrados a 3 colegas que han venido de visita. Para alguien que decide cruzar una frontera por ti, ¡eso y más!

6. No entender nada de lo que dice la profe. O el panadero. O tu compañero de piso.

7. Gastar más dinero en alcohol que en comida, y tan pancho.

8. Plantearte estudiar otra carrera solo para irte de erasmus.

9. La primera cosa que aprendiste en tu nuevo idioma fue «hola», la segunda fueron tacos.

10. Pelearte con el «Learning Agreement»…

11. … y volverte loco haciendo cálculos del número de créditos que necesitas sacar (y cómo sacarlos con el menor esfuerzo posible).

12. Sentirte un embajador de tu país por haber llevado la filosofía del botellón más allá de la frontera española.

13. Sentirte independiente por primera vez.

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14. Ver la película «Una casa de locos antes», durante y después de tu Erasmus.

15. Ser mucho más abierto, hablador y seguro de ti mismo que nunca. Sobre todo, a partir de la tercera copa.

16. Sentir vergüenza a la hora de hablar el nuevo idioma. Y no sentir ninguna vergüenza a partir de la tercera copa.

17. Viajar como un loco gracias a los billetes «low cost» de Ryanair.

18. Tener ganas de fiesta cada día y sentirte más lleno de energía que en la última década de tu vida.

19. Creer firmemente que la faena más grande para un erasmus es tener una beca de 6 meses y perderse la primera o última parte del año.

20. Saber que los mejores lugares para celebrar una fiesta en condiciones son las residencias universitarias.

21. Sentirte un pequeño Ferrán Adrià cuando preparas tortilla de patatas y todos tus compañeros se vuelven locos.

22. Tener sudores fríos cuando te piden cocinar una paella.

23. Llamar a tu madre para saber qué lleva la paella aparte de arroz.

24. En el erasmus todo se magnifica y gente que hace una semana era desconocida se vuelve tu nueva familia.

25. Auto-agradecerte por haber elegido como destino una universidad italiana: buena comida, chicos/as guapos/as y poco estudio…

26. … U odiarte a ti mismo por haber elegido irte al norte… Allí se estudia de verdad (¡aunque todo se olvida con las cervezas!).

27. Tener la pared de tu habitación llena de fotos de tu familia y amigos de casa.

28. Participar en fiestas alemanas, italianas, finlandesas, españolas, polacas… y pasártelo pipa probando nuevas gastronomías.

29. Pensar en el suicidio en tu fiesta de despedida.

30. La mejor cerveza es la que cuesta menos.

31. Echar de menos la «ñ» en el teclado.

32. Escuchar que circula una leyenda que dice que hubo una pareja que sobrevivió a la distancia durante el erasmus… pero la leyenda del monstruo del Lago Ness te parece más creíble.

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33. Acabar la noche comiendo pasta encerrado en una habitación con 10 personas.

34. Prometer hacer un viaje juntos cada año.

35. Erasmus-orgasmus: pasan más lios amorosos en una semana de erasmus que en una telenovela mexicana…

36. … y por lo menos una vez te has visto metido en un lío de esos.

37. Toda conversación con desconocidos comienza con un «Where do you come from?».

38. Echas de menos el tomate frito: ¿cómo sobreviven con tanta salsa de tomate con romero, albahaca y pimientos, pero sin tomate frito?

39. Tu casa no queda tan lejos si tienes Skype.

40. Descubrir que hay un lugar con más gente que en las rebajas de Zara: la cola del comedor universitario.

41. Comenzar a cenar entre las 19 y las 20h.

42. Ver un partido de fútbol sin comer pipas (y disfrutarlo la mitad).

43. Decir, por lo menos una vez, la mentira más mentira del código del erasmus: «hoy no salgo» (y, obviamente, acabaste saliendo).

44. Y la otra mentira típica: mañana voy a clase, lo juro (y, obviamente, te quedaste dormido).

45. Robar un vaso/cartel/planta/señal de tráfico/añadecualquierotroobjeto y colocarlo decorando tu cuarto.

46. Vivir con la sensación de que cada día es viernes.

47. Decorar tu habitación con botellas vacías de alcohol.

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48. Mantener conversaciones en 4 idiomas a la vez: español, italiano, inglés y borracho.

49. Comenzar a interesarte por las ofertas de los supermercados (esta semana la nutella está en oferta… ¡vamos al supermercado!)

50. Tener la nevera vacía (pero nunca falta cerveza).

51. Tener más ganas de fiesta que David Guetta en Nochevieja.

52. Comprobar que la probabilidad de encontrar a un español que habla bien inglés es inversamente proporcional a encontrar a un inglés que lleva chancletas sin calcetines.

53. Engordar unos cuantos kilillos (puede que comer pasta, pizza, arroz, bollitos, pizza, pasta, hamburguesas, pizza,helado, pizza… tenga algo que ver).

54. Pasar un examen sin haberlo merecido y, probablemente, sin haberlo, si quiera, estudiado.

55. Enamorarte.

56. Parecer un traficante de jamón al vacío cuando vuelves de las vacaciones navideñas.

57. Haber vivido más experiencias en 9 meses que en toda tu vida.

58. Pensar que lo mejor del fin del erasmus es que vas a poder comer los platos de tu mami durante una buena temporada. Y si no, siempre quedarán los bocatas de chorizo.

59. Darte cuenta de que lo peor del erasmus es que se acaba.

60. Sufrir la paradoja del Erasmus: vuelves más maduro que nunca tras haber vivido el año más loco e irresponsable de tu vida.

61. Y, sobre todo, sufres la terrible depresión post erasmus (que tras leer este post volverá a tu vida).

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Imágenes: Paul ProshinPatrick ShopflinIG:nckAnthony Delanoix.

Letizia Cassetta

Viajes, gastronomía y arte son las grandes pasiones de esta italiana que, desde hace 4 años, escribe en "Mochileando por el Mundo". Viajando le ha pasado de todo: se ha sentido minúscula contemplando el amanecer en Birmania, ha viajado en un bus con una cabra en el techo en Filipinas, se ha bañado bajo la vía láctea en Nueva Zelanda, se ha enamorado de una isla en Indonesia y, ¡a saber lo que le depara el futuro! Su lema: si muchos sueñan lo mismo que tú, sueña más fuerte.

Esta entrada tiene 5 comentarios

  1. ¡Pero cuánta razón tienes Lety! Yo hace 8 años que empecé el mío en Rovaniemi (Finlandia) y todavía lo recuerdo cómo si fuera ayer. Y sí, tras leer este post entra un poco de morriña post-Eramus!

    1. El erasmus debería ser obligatorio, eh? Que experiencia… aunque hay que tener ojo con los efectos colaterales (Yo en el caso de Rober jajaja)
      Un besazo guapa!!

  2. Yo me iré de erasmus de cabeza Jajajajaa, recomendáis algún destino en especial?

    1. Mar sin dudas te recomendo Padua, donde estudié yo y donde conocí a Rober 🙂
      Es una pasada: es una ciudad estudiantil llena de vida, fiesta y con una posición muy buena… está a media horita de Venecia! Sin duda un acierto 🙂

    2. Yo soy de un pueblo entre Padua y venezia però estudio en Bolonia…. para mi Bolonia para los erasmus es mucho mejor que Padua, y mas al sur estas la jente es mucho mas disponibile, abiertas y sociale!!
      W los erasmus de Gran Canaria 2015/2016

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