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Estambul en tres días

Estambul en tres días

Cuando tomas la decisión de hacer un viaje solo con 48 horas de antelación a que salga tu autobús y con mucha gente diciéndote: ¿estás segura de que es un buen momento para ir?, cabe la posibilidad de que en algún momento pienses: ¿soy una insensata? ¿Debería elegir otro destino? Y eso es justo lo que me pasó a mí hace unas semanas cuando decidí ir a Estambul (Turquía) desde Sofía (Bulgaria). Y, ¿qué puedo decir ahora? Que no podría haber tomado una decisión mejor.

Por eso, quiero compartir con vosotros mi experiencia y contaros qué podéis hacer en Estambul en tres días.

Día 1: Tomando contacto con Estambul

Como ya he comentado antes, mi viaje empezó en Sofía, desde donde es muy accesible llegar a Estambul. La mejor opción (o, al menos, la más económica) para hacerlo es en autobús. El trayecto es de unas ocho horas y el billete cuesta 60 levs búlgaros (unos 30 euros), ida y vuelta.

Lo que es importante que miréis es si necesitáis visado porque en mi caso, por ejemplo, que íbamos dos españolas, tuvimos que comprarlo allí sobre la marcha y es algo más caro que si lo hacéis online (unos 25 euros en la frontera y alrededor de 20 por internet).

Una vez que llegamos a Estambul (sobre las 6 de la mañana) y dejamos las cosas en el hostel, que estaba muy bien situado en el barrio de Sultanahmet, nos fuimos a dar una vuelta por la zona. En esta primera incursión, vimos Santa Sofía por fuera (compramos las entradas para otro día) y entramos a la Mezquita Azul. Sin duda, la que se convertiría en mi favorita en esta ciudad (en la que hay un total de 3000 y una en construcción). Desde ahí, visitamos el Palacio de Topkapi, la Cisterna Basílica (no entramos en ninguno de los dos, pero existe la posibilidad de hacerlo) y estuvimos recorriendo las calles aledañas.

Imagen de Santa Sofia, en Turquía

Después del paseo, por supuesto, ya teníamos hambre y fuimos a cometer el peor error de esos días: comernos un kebap, malísimo, en una de las calles paralelas a Sultanahmet (son todas demasiado turísticas). Tras esto, descansamos un poco y seguimos nuestra ruta, esta vez encaminándonos hacia el puerto de Eminou. Por el camino, pasamos por la estación de tren de Sirkeci, que sería fuente de inspiración para la novela Asesinato en el Orient Express, de Agatha Christie.

Y de allí, nos fuimos a coger el barco que nos llevaría a recorrer el Cuerno de Oro. Desde nuestra experiencia, es mucho mejor coger los ferries públicos que te llevan a través de este que los turísticos que también lo hacen. Además de por mezclaros con los locales, porque el precio de los primeros es bajísimo (4 liras turcas por trayecto).

Vista del Cuerno de Oro desde el ferrie

Una vez allí, os recomiendo coger el teleférico (su precio de es de 4 liras turcas también por trayecto) y subir a disfrutar de las vistas de Pierre Lotti. Os aconsejo bajar andando desde allí para ver la mezquita de Eyup.

Una vez que finalizamos el recorrido, cogimos el ferrie de vuelta, desde el que tuvimos la suerte de disfrutar de un precioso atardecer, y cuando paramos en el puerto, ya de noche, nos comimos uno de los bocadillos de sardinas que ofrecen en él y que están buenísimos (¡y solo cuestan 8 liras turcas!).

Día 2: De la parte asiática a la parte moderna

El segundo día salimos del hostel sobre las 10 de la mañana, de nuevo, rumbo al puerto para coger uno de los ferries públicos que nos llevarían a conocer la parte asiática. Nos habían recomendado ir hasta Anadolin Karagi, para dar un paseo largo por el Bósforo, pero dado el tiempo con el que contábamos, decidimos invertirlo en ir a Uskudar. Desde allí, vimos la torre de Maiden (nosotras no fuimos, pero se llega hasta ella en ferri) y la mezquita Mihrimah Sultan Camii desde fuera. Después de esto, dimos una vuelta por el mercado de pescado que encontraréis subiendo la calle que parte desde esta última mezquita y en el que podréis pedir que os preparen, en el acto, el pescado que hayáis comprado.

La siguiente parada en nuestro camino sería Karaköy, que pertenece a la parte nueva de Estambul, donde nos dedicamos a andar lo que no está escrito (si me paro a pensarlo, aún me duelen los pies). Allí pudimos ver la Torre Galata (hasta llegar a ella, recorreréis una callecita con tiendas de lo más bonitas y bohemias) y recorrimos la comercial, y turística, calle Istikal, hasta desembocar en la Plaza Taksim. Una vez visto esto andamos (y andamos, y seguimos andando…) hasta llegar al puente Galata, y tras cruzarlo, fuimos a dar al afamado, y colorido Bazar de las Especias, desde el que acabaríamos en la Yeni Mosque.

Imagen del Bazar de las Especias, en Estambul.

Por la noche, después de cenar, completamos el día con algo que se nos había quedado como pendiente: Ortaköy. Y bien mereció la pena contemplar el iluminado puente del Bósforo y comer una de las tradicionales patatas rellenas allí.

Día 3: El punto final

El último día nos lo tomamos con mucha más calma que los dos anteriores porque llevábamos una buena paliza encima y porque nuestro autobús de vuelta salía por la tarde. Lo primero que hicimos fue visitar Santa Sofía por dentro pese a que, lamentablemente estaba en obras (lo que hizo que nos doliesen bastante más las 40 liras turcas que pagamos por cada entrada).

Desde Santa Sofía, fuimos al Gran Bazar, en el que nos perdimos por todos sus puestecillos hasta ir a dar a la mezquita de Suleimaniye, que también estaba en obras. Y esta sería nuestra última parada turística antes de ir a buscar las maletas y emprender nuestro camino de vuelta a Sofía. Eso sí, antes de volver nos comimos el mejor kebab de esos tres días, en Ziya Kebab House. 

Y como habréis podido comprobar a lo largo de este post, la moneda en curso en este país es la lira turca así que acordaos de cambiarla con Global Exchange antes de vuestro viaje.

¿Dónde puedo cambiar dinero para mi viaje?

Recuerda que la moneda oficial en Turquía es la lira. Con Global Exchange, podrás cambiarla por la tuya en el Aeropuerto de Antalya, en cualquiera de las dos oficinas que tiene en la zona de llegadas. Fuera de este país, Global Exchange te facilita el cambio de moneda en los principales aeropuertos de más de 20 países. Consulta las del tuyo y viaja con tranquilidad, siempre con la moneda lista para pagar todo lo que necesites.

© Imágenes: Miriam Gómez Blanes.

Miriam Gómez Blanes

Periodista inquieta y adicta a la escritura sin solución, actualmente coordino los contenidos del blog de viajes de Global Exchange, «Travel and Exchange». También cuento otras historias y realidades en mi blog: www.overthewhitemoon.com. Y lo hago mientras recorro el mundo. Si un viaje me dice ven, lo dejo todo.

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