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«Delícias brasileiras»: qué comer típico en Brasil

«Delícias brasileiras»: qué comer típico en Brasil

Pocos destinos cambian tanto a lo largo de su geografía como Brasil. Tanto, que para conocer en profundidad las diferentes regiones, sería necesario más de un viaje. De norte a sur, de Amapá a Río Grande del Sur, y de este a oeste, de Río Grande del Norte a Amazonas, cada estado tiene un remarcado carácter que queda también reflejado en su variada gastronomía.

Si vas a pasar unos días en Río, Salvador, Brasilia o cualquier otra gran ciudad, es posible que encuentres todas o alguna de las siguientes comidas. Son tan sabrosas que los restaurantes de los lugares más turísticos las suelen incluir en sus cartas. Sin embargo, ganan puntos si se degustan donde son más típicos, sin pagar el sobreprecio de un bonito salón y un cuidado servicio. Los verás por sorpresa en algún bar sin nombre, en un mostrador con largas colas, en un carrito parado en un parque o en un puesto ambulante de una transitada avenida.

Que no te pille desprevenido y aprovecha, si se da la ocasión, para experimentar comida típica y muito gostosa. Toma buena nota de las siguientes delícias brasileiras, para comer típico en Brasil. Además, se trata de un país celiac friendly, así que, si tienes que seguir la dieta sin gluten, a lo largo del artículo te dejaré consejos basados en mi experiencia de tres meses de viaje por toda la costa brasileña.

Feijoãda

No podría empezar un texto sobre comida brasileña sin feijoãda. Es la base de cualquier mesa, el plato nacional, simple, contundente y sabroso. Los feijoão preto (alubias negras) no faltan en ninguna despensa. Se guisan con carne, longaniza, cebolla y tomate y se acompaña con arroz. Si te lo preparan en casa es fácil hacerlo sin gluten, controlando la longaniza y las especias.

Carne, en churrasco o rodizio y siempre con farofa

¿Quién dijo que los argentinos y los uruguayos son los únicos apasionados por las barbacoas? En Brasil el concepto es diferente, pero la esencia es la misma: buenos cortes y carne abundante. La palabra churrasco se usa en España y Latinoamérica con varios significados, en Brasil se refiere a un asado, una parrillada, o una barbacoa.

No hay que organizarse mucho para un churrasco. Unos traen la carne, otros la bebida, otros la farofa, un fueguito en cualquier parte, una rejilla y a esperar a que se ase. Pronto aprenderás los nombres de los cortes más frecuentes, con un mínimo de portuñol, alguien te explicará encantado qué es la picanha, cupim, alcatra, maminha y fraldinha.

Y la farofa. ¿Qué sería de un churrasco sin farofa? Pues farofa o coloquialmente farinha es harina de mandioca tostada y condimentada. Se suele comprar envasada. Y sí, hay algunas marcas etiquetadas sin gluten.

En Brasil se encuentran fácilmente restaurantes de rodizio: espetan grandes trozos de carne y se cocinan en un asador, el camarero va sirviendo en las mesas cortando por la parte exterior, a gusto de cada cliente.

Pão de queijo

Originario del estado de Minas Gerais, ahora se vende en toda la geografía brasileña. Lo verás en padarias (panaderías), puestos callejeros y como aperitivo en restaurantes. Aunque tiene un sabor muy intenso, no podrás evitar comer más de uno. Son bolitas de masa de almidón de mandioca (polvilho doce) con un montón de queso de sabor intenso. Al hornearlo crece y queda dorado y esponjoso.

La receta original debería ser apta para celíacos. Sin embargo, el almidón podría tener trazas de gluten y es fácil que haya contaminación cruzada en el horno.

Salgados

No faltan en ninguna fiesta local, ni en eventos. Pero tampoco en los puestos ambulantes ni en mercadillos; detrás de una vitrina, o apilados sobre la barra. Es un tipo de croqueta cuya forma suele indicar de qué es la masa, que luego se reboza y se fríe. En un viaje de unas semanas por Brasil aprenderás a diferenciarlos y tendrás tu favorito para comer entre horas. Los celíacos lo tenemos muy complicado con los salgados en la calle, con alguna excepción como el acarajé, en Bahía (cuidado de todas formas con la elaboración).

Te enumero varios por aquí. Ya tienes tarea para tu viaje: adivinar cuál es cada uno.

  • Bolinhas de queijo e presunto.
  • Coxinha.
  • Quibe.
  • Empada.
  • Risole.

Tapioca

Tapioca é uma delícia originaria de la región Nordeste, pero que en los últimos años se ha extendido prácticamente por todo el país. Porque es saludable, barata, se cocina rápido y está riquísima. Tapioca es el nombre que se le da a unas tortitas elaboradas con massa de tapioca, que no es más que almidón de mandioca hidratado y espolvoreado sobre una sartén.

El resultado es similar a un crepe, crujiente por fuera y elástico por dentro, que combina perfectamente con un sabroso relleno. Dentro le puedes meter prácticamente cualquier cosa. Mi favorito es con carne de sol y nata, un sabor tan extraño como potente.

Las tapiocarias son puestos especializados en cocinar tapioca donde, cuidando la contaminación cruzada, te pueden preparar una típica tapioca sin gluten.

Las sopas brasileras

Aunque resulte extraño al visitante, los brasileños también disfrutan de un buen tazón de sopa caliente. Las hay por todo el país, pero en el Norte son protagonistas de almuerzos y cenas. Algunos de sus ingredientes son tan locales que sería imposible encontrarlos fuera de Brasil.

El sabor de estas recetas es tan intenso que, al primer sorbo, o te encanta o la odias. Y probablemente el tacacá es el mejor ejemplo. Entre otras hierbas, lleva jambú, que te deja adormecida la lengua, y tucupi, un jugo extraído de la raíz de mandioca que, sin la preparación adecuada, es altamente tóxico.

Vatapá, Xinxim de gallina o moqueca son otros guisos que también te sorprenderán.

Açai

El açai o acai berry como se conoce en Estados Unidos se ha convertido en un superalimento en todo el planeta. Este jugo morado y espeso, tan nutritivo, como insípido, se obtiene presionando el fruto de la palmera de açai. Desde hace siglos lo consumen los indígenas del actual estado de Pará. Y todavía aquí, y en todo el Nordeste, es habitual tomarlo a diario, acompañando a prácticamente cualquier comida.

Frutos secos brasileños

En las calles de algunas ciudades brasileñas verás árboles con unos frutos que parecen manzanas con un rabito grueso de madera. El árbol es el cajú (leído como cashú, y transcrito al inglés como cashew). La fruta es parecida a una manzana, de sabor agrío; pelándola se prepara un buen batido. Y la semilla, castanha do cajú, es lo que en España se conoce como anacardo.

Aunque mi favorita es la castanha do Pará, lo que en España llamamos coquito de Brasil. Resulta que esta semilla sale de unas piñas esféricas, fruto de unos árboles centenarios de los bosques de la región amazónica.

Y de postre, paçoca

Esos paquetitos marrones que se comen de postre, o como dulce, entre comidas son paçoca, paçoquinha, o su nombre más comercial, paçoquita. Es una masa de cacahuetes tostados molidos con azúcar y sal. ¡Cuidado porque son muy adictivos! Hay marcas que los etiqueta sin gluten.

En tu viaje por Brasil, para comprar comida típica en restaurantes y puestos callejeros vas a necesitar reales brasileños. ¿Sabes cómo conseguirlos? Sigue leyendo.

Dónde cambiar moneda en Brasil

Como ya te hemos comentado, para viajar a Brasil necesitarás pagar en reales brasileños. Puedes cambiar tus euros, dólares o la moneda de tu país, en las oficinas de Global Exchange, situadas en distintas ciudades de Brasil, como Río de Janeiro, Brasilia o Natal. Además, cuenta con casas de cambio de moneda en los principales aeropuertos de más de 21 países. Consulta las oficinas en tu país y viaja con tranquilidad, siempre con la moneda lista para pagar todo lo que necesites.

Y si ya estás allí o planeas cambiar dinero a tu llegada (o a tu vuelta a casa), aquí te lo ponemos más fácil con un descuento del 15% sobre el margen aplicado a tu cambio en cualquiera de nuestras oficinas en Brasil. Para beneficiarte de este descuento, imprime y recorta este cupón y comienza tu viaje con una pequeña alegría.

Fotos de Mar Serrano, Rosanetur, Wikipedia y Pixabay.

Juan Ayala

Economista y blogger profesional de viajes. A principios de 2013, decidí romper con la rutina y ahora vivo en un continuo viaje alrededor del mundo. He cambiado mi sitio en la oficina por disfrutar cada día en un lugar diferente. Colaboro con Global Exchange y comparto mi viaje en hiworld.es y unceliacoporelmundo.com.

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